Me gustaría conocer su opinión, no solo como legislador porteño también como Licenciado en Letras, de la resolución que anunciaron Soledad Acuña y Horacio Rodríguez Larreta de prohibir el uso del lenguaje inclusivo en las escuelas.

Personalmente, no suelo utilizar el lenguaje inclusivo. Reconozco que me es difícil, pasados los treinta años, cambiar mi forma de hablar, aún cuando creo necesario revisar conductas para vivir en una sociedad mejor. Pero de ninguna manera puede interpretarse que esta resolución brinde a los chicos y chicas las herramientas que necesitan. Lejos de eso, lo único que se genera es una mayor tensión en la comunidad educativa. Mientras se siga usando la educación como escenario para campaña electoral no podremos construir el progreso hacia una sociedad más igualitaria. Para lograrlo no hace falta prohibir, sino ser mucho más inclusivos.

"Mientras se siga usando la educación como escenario para campaña electoral no podremos construir el progreso hacia una sociedad más igualitaria"

Esta prohibición es un nuevo ejemplo del autoritarismo y la frivolidad que caracterizan la gestión de Acuña. Para ella, el objetivo de la función pública no es mejorar las condiciones materiales sobre las que chicos y chicas adquieren sus contenidos pedagógicos, sino una oportunidad para llamar la atención y posicionarse en la tapa de los diarios. Mientras ella y Rodríguez Larreta hacen campaña, los resultados de las últimas evaluaciones fueron alarmantes en cuanto a la calidad del aprendizaje en CABA.

Juan Manuel Valdés, legislador de la Ciudad de Buenos Aires

De hecho no lo decimos solamente desde la oposición. En el propio espacio del oficialismo se manifestaron voces fuertemente en contra, como la de Facunda Manes que sostuvo: "No creo que prohibir sea la mejor manera de educar, creo que hay que motivar, inspirar y dar ejemplos, se pone en agenda un tema que no es la causa de los malos resultados".

La ministra Acuña advirtió que los docentes que no cumplan con esta medida “tendrán un proceso administrativo disciplinario". ¿Cómo toma esta amenaza?

Me parece una decisión muy grave ya que de este modo se genera en el ámbito educativo un espacio de persecución por las formas en que se expresa el personal docente y directivo. De hecho hace unos días Acuña declaró que “no habrá una caza de brujas”, pero hoy mismo en un reportaje radial agregó que "si no se cumple la resolución habrá un proceso administrativo disciplinario" para docentes. Con estos cambios en sus declaraciones e intenciones, ¿cómo podemos saber hasta dónde podrá llegar esa persecución y sanciones a maestros, maestras y autoridades educativas?

"Esta decisión va directamente en contra de la normativa nacional que reconoce en los registros del DNI a ciudadanos con género no binario"

Incumplen su palabra y dan la espalda a las necesidades de la comunidad educativa, ya que reconocen que el lenguaje inclusivo es utilizado en muchas instituciones de la Ciudad. Sin embargo, en lugar de acompañar esos procesos de transformación del lenguaje, deciden controlar y sancionar, según ellos, en pos de un bien como la “calidad educativa” del cual no se ocupan con verdaderas medidas de inversión y apoyo para garantizar educación de calidad en el distrito.

Además, esta decisión va directamente en contra de la normativa nacional que reconoce en los registros del DNI a ciudadanos con género no binario. Las instituciones deben acompañar ese proceso de identificación dando lugar al uso de las expresiones que permiten nombrar a esas personas tal como el Estado las reconoce.

¿Fracasó en términos educativos la gestión de Acuña y Larreta en la Ciudad?

Sin dudas fracasó la gestión educativa porteña. Somos un distrito de grandes recursos pero cada vez menos derechos. CABA es una de las 10 jurisdicciones que paga peores sueldos docentes en el país según cifras oficiales. Los números de la gestión son muy elocuentes: desde 2015, el presupuesto educativo porteño se ajustó un 7% en términos reales y este recorte se refleja en el deterioro de los colegios, la disminución de los subsidios a cooperadoras, la pérdida del poder adquisitivo de maestros y maestras y la pésima calidad de las viandas que se otorgan en las escuelas.

No existe un solo anuncio de parte de la ministra dedicado a resolver alguno de estos problemas, pero se las ingenia para aparecer semana tras semana con alguna frase disparatada o planteo reaccionario.

En el siguiente gráfico se puede observar la evolución de gasto en el área durante los mandatos de Larreta.

La gestión porteña repite una y otra vez declaraciones sobre la importancia de la formación docente pero otorga un incentivo miserable a quienes deciden completar estudios superiores. Solamente $1000 reciben por mes los docentes que tienen un título de grado y $1500 el personal que cuenta con una maestría o posgrado.

Además, hay graves problemas con las vacantes en las instituciones públicas. Son 56.832 los estudiantes que quedaron fuera del sistema educativo (entre los tres niveles), y el Gobierno porteño no prevé construir nuevas escuelas durante 2022. Además, recortó un 97% los fondos destinados a infraestructura escolar. Se puede observar en el siguiente gráfico la desinversión año tras año en términos nominales y reales.

Antes de regular el lenguaje inclusivo, Acuña y Larreta podrían explicarnos por qué 2022 es el año con menor ejecución presupuestaria en el primer trimestre en infraestructura educativa desde 2011. En el mismo plazo, ejecutaron el 0,1% de Becas escolares, el 8% de subsidios a cooperadoras pero el sustancioso 22% de Publicidad y Propaganda.

La verdadera política educativa del Gobierno de la Ciudad es invertir en pauta para decir que les preocupa la educación. Necesitamos un Gobierno que cuide la educación de pibas y pibes porteños con verdaderas políticas de inversión en las escuelas y sus docentes.

 

Por otro lado, el oficialismo aprobó el nuevo "Distrito Económico" para barrios populares. Desde la oposición señalan que  esto conllevará "beneficios impositivos para grandes cadenas comerciales". ¿Por qué motivo?

Se trata de un proyecto que beneficia a grandes cadenas sin cuidar los comercios de cercanía de los barrios populares. No propone un modelo justo ni de integración real. Es evidente que se generará un déficit de oportunidades laborales para los vecinos y pondrá en peligro al comercio interno ya que garantiza beneficios y exenciones fiscales a las recién llegadas compañías y ninguna prerrogativa a los negocios instalados desde hace ya tanto tiempo. Brinda exenciones de hasta un 80% de impuestos para las grandes empresas que lleguen a la zona, generando una competencia desigual entre los comercios locales con grandes cadenas.

"Se aprobó una ley que se pretende de integración cuando de hecho solo promueve la injusticia"

Está tan clara la intención del Ejecutivo porteño que días antes del tratamiento del proyecto en el recinto de la Legislatura, salió en el Boletín Oficial la preadjudicación de locales del Instituto de la Vivienda en villas a Farmacity, Carnicerías RES y Rapipago. Esto significa que la gestión de Larreta garantizó de forma previa las condiciones para que esas cadenas comerciales puedan alquilar tierras públicas a muy bajo costo y después descontarles esos altísimos porcentajes de Ingresos Brutos. Se trata de licitaciones a 5 años por costos muy bajos y sin obligación efectiva para contratar trabajadores y trabajadores de esas zonas, ya que la ley establece un piso de 30% de empleo local, pero se reservó la salvedad que figura en el artículo 20: “En el caso de que los beneficiarios acrediten la imposibilidad de cumplir con este requisito (...) podrán presentar un plan alternativo al cumplimiento del presente requisito”.

Una integración productiva real solo es posible teniendo en cuenta la voz de quienes viven cada día en los barrios populares de la Ciudad. Pero en la presentación de esta ley, eso lamentablemente no sucedió: el Gobierno porteño impulsó una ley a espaldas de la ciudadanía ya que no puso en funcionamiento las mesas de gestión participativa, tal como demanda la ley de urbanización de los barrios.

Por eso creemos que se aprobó una ley del más fuerte, una normativa basada en el considerar iguales a quienes no lo son, una ley que se pretende de integración cuando de hecho solo promueve la injusticia.

Si pudiera definir en una o en dos palabras la gestión de Larreta en la Ciudad, ¿cuáles serán?

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