Escuchá la entrevista exclusiva de GRUPOLAPROVINCIA.COM con Alejandro Finocchiaro.

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Alejandro Finocchiaro

-Ha presentado un proyecto de declaración expresando su preocupación por las expresiones de Gregorio Dalbón, abogado de Cristina Fernández de Kirchner, que amenazó públicamente al humorista Nik con iniciar acciones legales por unos chistes gráficos. ¿Estas declaraciones de Dalbón ponen en peligro la libertad de expresión?

La ponen en peligro si no reaccionamos a tiempo. La libertad nunca debe suponerse obvia, entonces cuando pasan estas cosas que tienen que ver básicamente con amedrentar a un periodista, a un humorista, que tiene el derecho a la más absoluta libertad de expresión…

Cada uno de los argentinos tenemos el derecho de decir lo que queramos. Por supuesto que después ello puede tener consecuencias. Dalbón o cualquier otro puede iniciar acciones legales contra cualquier argentino en cualquier momento si el estado de derecho se lo permite, pero en este caso aquello que se llama la "función autor" juega muy pesadamente.

 

No es lo mismo que eso se lo diga a Nik o a cualquier periodista un vecino con el que tuvo una discusión por una medianera que el abogado de la vicepresidente. Entonces, lo que está buscando el gobierno es el miedo.

Ellos trabajan con el tema del miedo, siempre, desde que Néstor Kirchner era presidente trabajaron con el tema del miedo. ¿Y qué es el miedo? Es el miedo que provoca la autocensura, que es la peor de la censuras.

Yo mismo muchas veces he recibido alguna censura pero no he cambiado una coma de lo que había escrito. Pero la autocensura mucho peor, porque es en ese momento donde vos como periodista o un humorista gráfico cuando está dibujando o cuando estás escribiendo decís “no, esto mejor no la pongo para no tener problemas”. ¿Para no tener problemas con quién? Una cosa es la responsabilidad de chequear un dato o determinar de cerrar una frase que a lo mejor nos quedó en un tono más alto del que quisiéramos poner, y otra cosa es tener miedo.

Por eso cuando suceden estas cosas nosotros siempre reaccionamos en el mismo momento.

-¿Tiene límites el humor? ¿Cuál es el límite del humor?

Para la libertad de expresión no hay límite. En un estado de derecho cuando vos te sentís agraviado por alguien en términos personales vos tenés los tribunales que valorarán si eso constituye un insulto. En este caso, la viñeta de Nik no constituía más que lo mismo que hace Nik hace 25 o 30 años.

Y en el caso de que a vos te hieran en tus ideas o creencias religiosas, políticas, morales también tenés una gran defensa como ciudadano que es no escuchar tal radio, no comprarte el periódico, no pagar la entrada en tal obra de teatro o tal recital, o cambiar el canal de televisión.

Yo tengo esa libertad que a mí me permite transitar los momentos en que la libertad de expresión de otros me molesta; pero son todos civilizados.

Ante cualquier vestigio de censura y cualquier problema que pueda traer la libertad de expresión, me quedo con el problema de la libertad de expresión.

-¿Considera que la Vicepresidenta debería desautorizar públicamente a Dalbón?

Considero que sí, pero considero que no lo va a hacer porque la vicepresidente cree en eso. Recuerden ustedes que la vicepresidente hace muchos años -a veces le agarran ratos de sinceridad y dice la verdad- dijo: “hay que temerle a Dios y un poquito a mí”.

Bueno, la verdad es que a ningún personaje público, a ningún funcionario público de una república se le debe tener miedo. Yo soy diputado nacional y soy un empleado tuyo, vos me pagás el salario. Entonces, vos no me tenés que tener miedo a mí sí.

Es más, en una democracia nadie le tiene que tener miedo a nadie. La democracia es el derecho a no tener miedo. Eso es la democracia