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20230124 Alberto Asseff

–Comienza la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en Buenos Aires y en las últimas horas ha arribado al país el presidente cubano, Miguel Díaz Canel. Desde Juntos por el Cambio (JxC) lo calificaron como una persona no grata, junto a Maduro y a Ortega, quienes finalmente han decidido no participar de este encuentro. ¿Qué balance hace de la presencia del líder cubano en el país?

Toda la coalición ha sostenido firmemente que no se puede transgredir ni violar la carta democrática que se firmó en el marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA) por todos los países latinoamericanos, desde México y todos los del Caribe hasta, por supuesto, todos los de América del Sur. Esa carta democrática es un compromiso que ha asumido en el hemisferio occidental, sudamericano y latinoamericano, la totalidad de los países. Hay una regla básica para la organización y la convivencia de nuestros pueblos, que es la institucionalidad democrática. Los tres dictadores que inicialmente fueron invitados (el de Cuba, el de Nicaragua y el de Venezuela) flagrantemente transgreden esa carta democrática. En el caso de Venezuela, ni hablar, ya que el informe de la ex titular de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, hablaba de más de 50.000 casos de violaciones de los derechos humanos en Venezuela, incluyendo varias muertes y casos de horribles torturas. Por otro lado, Estados Unidos libró una orden de captura, con una recompensa de quince millones de dólares, en este caso por connivencia o complicidad con el narcotráfico, respecto específicamente de Nicolás Maduro. Ese fue el motivo por el cual nosotros reaccionamos fuertemente, porque queremos reafirmar el sistema democrático, contrariamente a lo que el progresismo vernáculo dice, que asume la bandera de los derechos humanos y la bandera de la democracia y acusa o reprocha o enrostra a la llamada derecha latinoamericana que tiene una tendencia autoritaria o una tendencia antidemocrática. Todo lo contrario: el progresismo es hipócrita y nosotros somos verdaderamente genuinos y leales al concepto, al valor y a la institucionalidad democrática.

–¿Considera que este clamor para que principalmente Nicolás Maduro no llegue al país, de alguna manera, ha funcionado, ha tenido que ver en la decisión del líder venezolano de no participar de la Celac?

Pero no hay ninguna duda de que el clamor que representó la coalición de JxC y otros sectores, como el Foro Democrático, intelectuales y otras instituciones de la Argentina, significó inicialmente una vacilación para Maduro de si venía o no y finalmente la decisión de no venir, temeroso de que, efectivamente, hubiera una orden judicial que por lo menos lo incomodara, intentando detenerlo o embargando el avión que lo traía desde Venezuela. La información que él recibió de los servicios de inteligencia venezolanos fue que, precisamente, era muy probable una orden judicial en ese sentido. Y eso lo disuadió de venir a la Argentina. Es un triunfo donde especialmente destaco la valerosa actitud de Patricia Bullrich, porque ella fue la que, además, comparó el caso con el de Pinochet, en Londres, en los años noventa, cuando, por un pedido de la Justicia española, fue detenido en Londres y esutvo varios días retenido en prisión, precisamente por violación de los derechos humanos.

Nicolás Maduro.

Quiero agregar otra cosa que para mí es fundamental e importante. La Argentina está clamorosamente necesitada de dólares, de reservas en el Banco Central. Pues hoy tiene la oportunidad, el presidente Fernández, hoy, en la propia cumbre de la Celac, de hacerle un respetuoso planteo, pero firme, al presidente Miguel Díaz Canel, de Cuba, que en realidad es el dictador cubano, para que se convenga la devolución de los 15.000 millones de dólares que Cuba le debe a la Argentina desde hace medio siglo. No se explica, no hay racionalidad alguna, de que estemos penando por dólares y Cuba nos deba 15.000 millones de dólares y nadie se lo reclama, ni siquiera se lo reclama de parte del gobierno argentino.

–Por último, ¿qué análisis hace del relanzamiento de la relación estratégica, de esta alianza bilateral entre la Argentina y Brasil?

Más allá de cualquier bandería política, de acá o de allá, nosotros somos partidarios de la alianza estratégica con Brasil. No tengo vacilación en decirlo. A mí ni a nadie de JxC le interesa especialmente si es Lula u otro el presidente de Brasil, y si es Alberto Fernández u otro el presidente de la Argentina. La alianza estratégica con Brasil es fundamental.

–¿Coincide en la necesidad de establecer una moneda común?

Pero es un sueño tener una moneda común latinoamericana. Es un sueño que algún día, ese día soñado, se concretará. Para ello hay un larguísimo trecho, lamentablemente mucho más largo de lo que debería ser. Pero quiero aclarar es que de lo que se está hablando con Brasil ahora no es de una moneda común sino de una moneda común de intercambio comercial. No es para la circulación entre la población de ambos países, o de América Latina, sino para el intercambio comercial bilateral o multilateral latinoamericano. Ojalá que sea multilateral latinoamericano. Es una moneda de intercambio que permite facilitar el comercio, precisamente, ante la carencia de divisas norteamericanas.