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20221202 Alejandro Finocchiaro

–¿Qué balance puede hacerse de lo que sucedió ayer en el recinto? Fue un inicio de sesión caliente. ¿Consideran que el kirchnerismo quiso llevar adelante una sesión “de prepo”?

Sí, como prácticamente quieren hacerlo siempre. Por supuesto que esto la gente no lo ve, pero en las comisiones, que son las que preparan los temas para que después se discutan en la Cámara, ellos lo hacen continuamente. Yo soy vicepresidente primero de la comisión de Educación y la presidente, la diputada Osuna, ni me consulta. Y eso no existe en la práctica parlamentaria. Nos consultamos, charlamos. Esto hace que lleguen al recinto estos climas de tensión.

Lo de ayer, además, tuvo que ver con dos o tres cosas. En primer lugar, que Cristina Fernández, que es la personalidad más relevante del espacio del Frente de Todos (porque hoy no tenés gobierno, y eso también genera tensión, que nadie gobierne este país) nos está haciendo vivir la jornada del 6 de diciembre, es decir, el día que a ella finalmente pueden condenarla, desde hace varios meses, incentivando la tensión social, cualquier forma de violencia simbólica, gráfica, verbal. Y eso se notó ayer.

Ayer, la sesión había caído hacía una hora. Y los reglamentos están para ser cumplidos. Cuando en una sesión a la media hora no se obtiene el quórum, la sesión se da por caída. Bueno, los reglamentos están para ser respetados cuando convienen y cuando no convienen. La presidente de la Cámara, Cecilia Moreau, insiste en hacerla, a pesar de que se le dijo que no, que no podía hacerlo reglamentariamente. Pero además de ello, en primer lugar, no le da la palabra a la oposición, y en segundo lugar, intenta tratar la creación de ocho universidades en un paquete, como si fuera lo mismo la Universidad Provincial de Ezeiza que la de Río Tercero, la de Entre Ríos, ¿no? ¿Por qué? Porque había algunos diputados que estaban sosteniendo su quórum que no estaban muy seguros de lo que estaban haciendo y ella quiso hacer todo rápido. Es decir: comienza la sesión antirreglamentariamente, no le da la palabra a la oposición (que se la tiene que dar cuando se la piden), y encima intenta, como en una oferta de supermercado, tratar ni más ni menos que la creación de ocho universidades, todas en paquete. Bueno, eso es lo que termina sublevando. Claramente los modales no fueron buenos. Lo que pasó ayer no me llena de alegría sino de vergüenza, pero también es verdad que nosotros nos defendimos. Y también es verdad que de una u otra forma el FdT tiene que entender que, aun con malos modales, ellos no pueden hacer todo “de prepo”. Y yo creo que ayer se le puso un límite a eso y también a esta lógica de Cristina Fernández de exacerbar a la sociedad, aunque parezca mentira. Ahora, si vos me preguntás, a mí no me gustó lo que pasó.

–Desde el FdT han manifestado que JxC tuvo una actitud antidemocrática, por hacer caer la sesión para ampliar derechos educativos. ¿Qué les responde, en este caso, a los diputados del oficialismo?

No es una cuestión de hacer caer o no. La sesión estaba caída por el reglamento. Y de nuevo: las leyes y los reglamentos están para ser cumplidos, no de acuerdo a quién benefician y a quién no. Y en segundo lugar, esta cuestión de las ocho universidades que se iban a crear ayer hay que discutirla con sensatez.

Mire, en primer lugar están creando instituciones de educación superior a demanda de intendentes, gobernadores y políticos influyentes. Cada una de las ocho universidades tiene nombre y apellido. Y los motivos por los que se crean son espurios. No son motivos que tienen que ver con incluir o con ampliar derechos. Son espurios. Se está creando la Universidad de Pilar para que Achával pueda ser reelecto. Se está creando la Universidad del Delta para que Sergio Massa pueda recuperar Tigre. (Y ahí hago un paréntesis: sacando la ciudad de Buenos Aires, esa es la zona que más oferta de educación superior, pública y privada, tiene en la República Argentina.) Se quiere crear la Universidad de Cañuelas a dos estaciones de tren de la Universidad Nacional de Ezeiza. ¿Se dan cuenta de lo que estoy diciendo?

Uno no puede crear instituciones educativas universitarias sin una planificación territorial, para que sean federales, para que veamos dónde realmente se necesitan y dónde no porque ya hay, sin una planificación académica para que esas universidades sirvan para producir conocimientos y egresados en áreas de conocimiento vacantes. Hay que dejar de crear universidades para dar carreras de derecho, de contador público, de psicología. Nosotros necesitamos, por ejemplo, geólogos. Estamos yendo a buscar geólogos para Vaca Muerta en el exterior. Nosotros necesitamos enfermeros. Nosotros necesitamos ingenieros. Específicamente en petróleo, pero en todas las ingenierías. Analistas de datos. Bueno, no hay esa planificación.

Pero además, no hay planificación presupuestaria. Uno, cuando vota la creación de una universidad o cualquier otra institución, tiene que decir de dónde va a sacar la plata. Porque ¿a que no sabés, al final del día, cuando se vota algo sin decir quién lo va a pagar, quién lo paga? Lo pagan los ciudadanos. Y una cosa es que los ciudadanos paguen una universidad que es necesaria en un lugar donde hay carencia de educación superior, y otra cosa es que todos los argentinos paguen una universidad para los propósitos políticos de un intendente.

Hay algo más grave todavía. Este año, el ministro Massa le recortó al Ministerio de Educación 50.000 millones de pesos, que es el 22% de lo que tenía ejecutado. Para el año que viene, el FdT votó el Presupuesto con el 13% de baja en el presupuesto educativo. Nosotros tenemos que la mitad de los chicos que empiezan el secundario no lo terminan, y entre los que efectivamente lo terminan tenemos una gran cantidad, te diría que alrededor del 60%, que no comprende textos y no puede hacer operaciones matemáticas sencillas. Es ahí donde hay que poner los recursos. Es ahí donde hay que poner el foco. No trabajar para que Sergio Massa recupere Tigre. A eso nosotros nunca lo vamos a acompañar. Y yo soy una persona que viene del sistema universitario. Yo soy una persona que ama la universidad pública. Soy un hijo de la universidad pública. Fui alumno, soy docente en dos universidades públicas y fui decano de la Universidad Nacional de La Matanza, en el distrito más pobre del conurbano bonaerense. Entonces a mí no me van a correr diciéndome que no me interesa. A mí sí me interesa. Porque en los 130 años que lleva mi familia en la República Argentina, yo soy el primer universitario, y lo pude ser porque existe la universidad pública. Ahora, universidad pública para incluir, donde haga falta, con carreras que nos lleven al desarrollo nacional. Y con presupuesto