Después de su arrasador triunfo en las elecciones generales del domingo, el actor Vladimir Zelenski deberá lidiar ahora con la realidad de gobernar en Ucrania, un país en el que se hizo famoso gracias a una ficción en la que le tocó representar el papel de presidente.

La enorme popularidad que le dio esa serie de televisión le allanó el camino hacia la presidencia, al punto de que, en meteórica carrera, se convirtió en el máximo favorito de las encuestas ni bien confirmó su candidatura, hace apenas unos meses.

Nacido el 25 de enero de 1978 en Krivoi Rog, la octava ciudad más poblada de Ucrania, Zelenski basó su campaña en mensajes de esperanza para el hombre común y habló con especial cuidado a los compatriotas decepcionados con la oligarquía del país.

Pero sus adversarios creyeron ver en este discurso un talón de Aquiles por donde atacarlo y lo asociaron con el oligarca Ihor Kolomoisky, uno de los tres hombres más ricos de Ucrania y dueño de una de las 500 fortunas más importantes del mundo.

Los seguidores del actual presidente, Petro Poroshenko, no demoraron en denunciar en Zelenski como la cara visible de un experimento mediático de Kolomoisky. Incluso, con velocidad, aunque en vano, le endilgaron la etiqueta de "títere" del oligarca.

Todas esas vinculaciones fueron rechazadas de plano por el ganador de las elecciones, pero distintas investigaciones periodísticas revelaron que Zelenski viajó al menos 14 meses en los últimos tiempos a Tel Aviv y Ginebra, donde Kolomoisky, declarado enemigo de Poroshenko, reside y conduce sus negocios en condición de exiliado.

Kolomoisky es dueño de la estación de televisión 1 + 1, donde se transmitió el exitoso programa de Zelenski, y fue durante años propietario de uno de los bancos privados fundados después de la caída de la Unión Soviética, el PrivatBank, una institución que creció a través de los cambios de gobierno y de color político hasta convertirse en el primer receptor de depósitos del país.

Zelenski voló hacia la fama como protagonista de "El servidor del pueblo", una ficción en la que interpretó el papel de un modesto maestro que llega a la presidencia de Ucrania con un discurso de firme condena a la oligarquía y la corrupción.

Desde esa tribuna de ficción llovieron durante años críticas a los viejos vicios de la política ucraniana.

La agencia EFE citó a diversos analistas que aseguran que esas apariciones tuvieron una enorme influencia entre los ucranianos al momento de votar y explican en gran parte el caudal de casi el 73 por ciento de los apoyos que Zelenski obtuvo en las urnas.

"Algunos creen que, en realidad, los ucranianos no votaron el domingo a Zelenski, sino al personaje que interpreta (Vasili Goloborodko), y que ha tenido carta blanca en la pequeña pantalla para ridiculizar a todo ucraniano viviente, incluidos los todopoderosos y odiados oligarcas", apuntó la agencia española.

Con esa fama logró, apenas unas semanas después de presentar su candidatura, encabezar los sondeos previos a la elección delante de Poroshenko y de la experimentada ex primera ministra Yulia Timoshenko.

Ahora le tocará a Zelenski salir de la ficción para asumir la realidad de la soledad de un gobierno. Antes de su investidura, soporta la presión de los votantes que esperan que ponga fin a la guerra en el revuelto Donbas, territorio del este del país que no tiene intención de reconquistar por la fuerza, debido a que considera la vida de los humanos por encima de "un puñado de tierra".

En relación con Occidente, defiende la integración en la Unión Europea y la OTAN y aboga por un referéndum en el segundo de los casos. (Télam)