El líder indígena Yaku Pérez, tercero por escasísimo margen en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador, aseguró que si las autoridades electorales hubiesen aceptado su recurso para hacer un recuento de votos, su partido Pachakutik pasaba "con mucha comodidad" a la segunda vuelta y quizás "hasta en primer lugar", por delante del aspirante correísta Andrés Arauz.

El activista y exgobernador, que fue una de las sorpresas de los comicios y perdió el pase al balotaje del 11 de abril por 32.115 votos ante el conservador Guillermo Lasso, hizo estas declaraciones en una entrevista con Télam, en la que también habló sobre su denuncia de un supuesto fraude electoral, los otros candidatos y la promoción del voto nulo, entre otros temas.


-Télam: Tanto el Consejo Nacional Electoral como el Tribunal Contencioso Electoral rechazaron su recurso para revisar los votos de la primera vuelta. ¿Por qué insiste en qué hubo fraude y responsabiliza tanto a la derecha como al expresidente Rafael Correa?

-Yaku Pérez: Correa junto al ex alcalde de Guayaquil Jaime Nebot llegaron a un acuerdo porque les conviene que yo no pase al balotaje. Ellos tenían encuestas y es de dominio público que si yo entro a la segunda vuelta fácil ganaba. Más bien, para mí era más difícil entrar a la segunda vuelta que ganarla. El correísmo buscaba conseguir un candidato débil para derrotarlo. Un banquero siempre tiene conflictos de intereses y es más más vulnerable y va a caer. En cambio, del otro lado, lo que buscaban era tener un control en la Asamblea Nacional y controlar su nicho electoral en Guayaquil y en otras ciudades del litoral. Por eso confabularon y, además, el organismo electoral está subordinado a estos dos sectores políticos.

A pesar de que les demostramos con pruebas que había más del 60% de actas con inconsistencias, no abrieron. De las 20.050 actas que pedimos inicialmente, abrieron 31 y solo en 31 actas recuperamos cuatro veces más votos que Lasso y 16 veces más que Arauz. Si abrían todas las urnas nosotros, con mucha comodidad, pasábamos a la segunda vuelta y no sería raro que podríamos hasta pasar en primer lugar. Ganamos en 13 de las 24 provincias del país, pero en las tres ciudades principales, solo ganamos en una y por eso perdemos. Yo no soy un mal perdedor. Si abiertas las urnas se demostraba que no merecía estar en segunda vuelta, era el primero en reconocer mi derrota y el primero en felicitar a los otros dos candidatos. Pero como no se transparentó el proceso electoral, queda no solamente una sombra de duda, sino una certeza del fraude electoral producido en Ecuador.


-T: Si bien en un momento contempló unirse a un eventual frente anticorreísta, al final sugirió a sus electores no votar por nadie en el balotaje, ¿por qué?

-YP: Siempre soy partidario de la libre determinación -de los cuerpos de las mujeres, del libre sentir y pensar, de la libertad de cátedra- y creo que la libertad es uno de los principios fundamentales. Uno no es patrón o pastor de un rebaño para decir "hagan esto". Soy respetuoso con el pensamiento y el sentir de los electores. Sin embargo, cuando me preguntan cómo voy a votar, soy tajante: por ninguno de los dos. No fío ni confío en ninguno de los dos candidatos. Primero, porque son los responsables del fraude electoral, de la corrupción institucionalizada, y uno no puede premiar a quienes le hicieron fraude. Eso sería masoquista. Y segundo, porque nosotros somos la tercera vía: de la ecología, del comunitarismo y la defensa de los derechos de la naturaleza, que es sujeto de derechos. Se conjuga la sabiduría de los pueblos milenarios con el activismo de los jóvenes: esos somos nosotros y ninguno de los dos candidatos. El progresismo conservador de Correa, llamado la izquierda del siglo XXI, está más cerca del neoliberalismo que de la izquierda. La izquierda está con otros postulados que es el comunitarismo, la defensa del ecofeminismo y de los derechos de la comunidad LGBTI, y quien no lo es, no puede hablar de izquierda. Por lo tanto, ni el progresismo conservador de Correa ni el neoliberalismo conservador de Lasso, somos la tercera vía y vamos por ese lado.


-T: ¿Para usted Correa y Arauz son lo mismo?

-YP: Arauz es el pupilo, el hijo político de Correa. Correa lo escogió. Arauz sin Correa no llega a ningún lado. Nadie lo conocía y hay que reconocer que Correa tiene un nicho electoral de un 25%, tuvo ahora el 32 pero con el fraude. En definitiva, son lo mismo, vamos a ver qué pasa porque Lenín Moreno era el hijo político de Correa y luego vinieron los conflictos internos, personales, y ahí está lo que está. Quién sabe si ahora pudiera pasar aquello. Pero son extractivistas, vienen de una corrupción galopante, y sobre todo, tienen una visión muy colonial, incluso racista. Al movimiento indígena lo han maltratado y perseguido. A mí me han encarcelado cuatro veces durante el correísmo. 850 personas fuimos criminalizadas durante el Gobierno de Correa, calificadas de terroristas por defender el agua y la naturaleza.


-T: Y en el caso de Lasso, ¿se arrepiente de haber pedido el voto para él en 2017 cuando enfrentó en segunda vuelta a Lenín Moreno?

-YP: Fue en otro contexto histórico. Estábamos en una situación de persecución, con juicios, mi pareja fue expulsada del país...Y en esas circunstancias dijimos que era preferible un banquero a un dictador. Yo no pedí el voto, nunca tomé la bandera del (partido conservador) CREO, jamás. Solamente hice esa expresión y también voté nulo en esa ocasión. Frente al fraude electoral que se dio en ese contexto, dije que era preferible un banquero a una dictadura. Pero ahora el banquero, que nos reunimos y él mismo estuvo de acuerdo para aperturar el 100% de las urnas en la provincia del Guayas y el 50% en 16 provincias más ante observadores de la Organización de Estados Americanos, rompió después la palabra. No honró los acuerdos porque sabía que si se abren las urnas él se queda y nosotros pasamos a la segunda vuelta. Dio un paso atrás y por todo eso la confianza le hemos perdido, y cuando se pierde la confianza, se pierde todo. (Télam)