Estados Unidos impuso hoy sanciones a empleados de los servicios de inteligencia de Irán por considerar que persiguieron a disidentes en el extranjero e intentaron el secuestro de una disidente iraní con ciudadanía estadounidense, un acto que calificó de “inaceptable” y consideró “una violación atroz de las normas internacionales".

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, condenó el intento de secuestro en suelo estadounidense de una ciudadana que "utilizó su libertad de expresión para criticar al Gobierno iraní", aunque sostuvo que "más allá de este complot específico" se constataron otros intentos de ataques a ciudadanos estadounidenses.

"No toleraremos los esfuerzos para intimidar a los periodistas independientes o silenciar sus voces", advirtió Blinken en un comunicado en el que prometió exigir "cuentas a los responsables", según la agencia de noticias Europa Press.

En respuesta a este "complot", Estados Unidos decidió sanciones contra un alto funcionario de los servicios de inteligencia con sede en Irán, Alireza Shahvaroghi Farahani, quien, según la acusación, dirigió una red de “afiliados”, incluidos Mahmud Jazein, Kiya Sadeghi y Omid Noori, encargados de planificar este secuestro, además de perseguir a disidentes iraníes en Reino Unido, Canadá y Emiratos Árabes Unidos.

Por este mismo presunto intento de secuestro, el Departamento de Justicia estadounidense acusó a los miembros de esta red en julio.

También el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra el alto oficial de los servicios de inteligencia iraní supuestamente detrás del secuestro.

Según Washington, el secuestro se planeó en Nueva York, donde residía la activista y donde la red iraní supuestamente usó los servicios de un investigador privado para vigilar a la víctima, lo que se pagó con dinero lavado de Irán.

El secuestro se llevaría a cabo mediante lanchas rápidas de estilo militar, con las que transportarían a la activista hasta Venezuela, según la información proporcionada por el Departamento del Tesoro. (Télam)