A raíz del ingreso del agua de California al mercado de futuros de Wall Street, el subsecretario de Obras Hidráulicas de la Nación, Gustavo Villa Uria, señaló que en la Argentina y la región "cada tanto el Banco Mundial y alguna ONG sustentada por empresas alimenticias importantes, como Nestlé, salen a hablar de un mercado a futuro del agua", pero ratificó que el Gobierno la entiende como "un derecho humano, un bien público inajenable e imprescriptible".

El ingreso del agua de California al mercado bursátil no es un tema ajeno a América Latina, destacó Villa Uria en diálogo con Télam. "Chile tiene las aguas privadas, que son motivo de mercado presente y futuro. Este modelo lo estableció (Augusto) Pinochet con los Chicago Boys en la década del '70 y desde ese momento todas las aguas continentales chilenas son un bien de mercado", señaló Villa Uria, ingeniero en recursos hídricos.

"En países como el nuestro, el agua es un bien público, es inajenable e imprescriptible. Un bien que no puede ser privatizado sino que puede ser concesionado para prestar algún servicio", agregó.

- Télam: ¿Hay una confrontación ideológica en torno al uso del agua?

- Gustavo Villa Uria: Sí. Cada tanto tiempo el Banco Mundial y algunas ONGs sustentadas por algunas empresas alimenticias importantes, como Nestlé y otras, se dedican a hablar sobre la necesidad de que haya un mercado de futuro y un bien de uso del agua. Pero hay otra línea ideológica, que es el agua como un derecho humano y un recurso básico.

- T: El tema es que el agua es un recurso humano del cual depende la producción del agro, que sí cotiza en bolsa.

- GVU: Sabemos que la diferencia entre una buena y una mala producción de granos depende del agua disponible. Con poca agua se produce poco, con mucha, se produce bastante, con exceso se produce poco...y con una cantidad justa se puede producir una cosecha récord y una serie de condiciones. Estos capitales están operando en función de estas condiciones y de tener pronósticos mejores de los que disponemos la mayoría de los países: información propia sobre la circulación y las probabilidades de lluvia. Este es un recurso tecnológico que consiguen algunos a partir de convenios con universidades americanas que le dan información privilegiada.

-T: ¿Información satelital, por ejemplo?

- GVU: Sí, satelital y de pronóstico futuro. La satelital es información en tiempo real y para los próximos 7 a 10 días, pero si queremos información a tres meses ya tenemos que hacer análisis estadísticos y estocásticos, o sea de series variantes en el tiempo, y eso cuesta muchos recursos, mucha gente y dinero, y son análisis con un grado de eficiencia relativamente bajo. Pero hay quienes están diciendo que esta bajante del río Paraná no es un suceso raro sino que es que el río está entrando en un ciclo de los próximos 20 o 30 años con condiciones similares a estas.

- T: ¿Y esto incide sobre los mercados?

- GVU: Como la Argentina es un país relevante en el mercado de cereales, que haya sequía en la región litoral quiere decir que nuestra producción es menor y eso impacta sobre los precios de la soja. Algo similar pasa sobre la zona maicera de EEUU o sobre la región de Europa. Todo eso es lo natural, después está lo antrópico, lo producido por el hombre: las deforestaciones, el cambio de uso de la tierra, las modificaciones y crecimiento de las zonas urbanas, que son puntos calientes a los que se dirigen las tormentas, y entonces ahora llueve más en las ciudades que en el campo. Son todas explicaciones que se van estudiando y son esenciales para nosotros, los gestores, y también para algunos inversores en el planeta.

- T: Pareciera que considerar el agua como un commodity es un camino sin muchas salidas. ¿Cómo se evita esto?

- GVU: Ese es un camino, el otro es que el agua es un bien público, que está para satisfacer las necesidades de cada usuario, algunos con pagos de canon, otros no, pero es el Estado el que recibe ese canon por el agua o el que paga los perjuicios que produce al agua. Esto ocurre en el 99% de los países, pero hay empresas que han armado este mercado de futuro de agua porque el agua dulce pasa a ser un bien más escaso, por varios motivos. Primero, por condiciones y ciclos naturales. Segundo, porque hay cada vez más demanda de uso a través de cultivos, porque hoy la mayor parte de la población mundial no produce sus alimentos. Entonces, para aquel que produce los alimentos, el agua es un insumo básico y, si no la tiene, la va a comprar y lo va a recargar en el precio de los alimentos.

- T: En la Argentina, mirando los años '90, las privatizaciones se dieron en el marco de un modelo neoliberal que fue parte de una movida muy concertada por lo menos regionalmente.

- GVU: Así es. En los '90 vinieron con un modelo de concesiones, al que se opuso muy fuertemente Evo Morales diciendo que el agua era un derecho humano. Por eso, cuando llegó al Gobierno de Bolivia, le canceló la concesión y empezó a dar agua a todo el mundo. En Argentina, en el Gobierno de Néstor Kirchner se le canceló la concesión por problemas de nitratos al grupo Suez y se fundó la empresa Aysa para dar el servicio y multiplicó las inversiones por mucho más. Porque a los concesionarios lo único que les interesaba era cobrar lo más alto posible la tarifa a los usuarios que tenía y no expandirse a áreas en donde no estaban seguros que las personas pudieran pagar.

- T: ¿Y hoy cómo estamos en este tema?

- GVU: En Latinoamérica está bastante firme la posición de que el agua es un bien público, que no es sujeto de apropiación. Algunos sectores muy de la derecha argentina creen que el agua es pasible de enajenación. Pero es muy difícil, nuestro marco normativo es muy claro, muy contundente en el sentido de que el agua es un bien público, inajenable, imprescriptible y para cambiar eso hace falta modificar la Constitución, el Código Civil… Pero eso se puede conseguir generando organismos hídricos sin capacidad de control, porque sin control, aunque el bien sea público, el que se la apropia es el más fuerte. Entonces, es importante que el Estado esté presente y que tenga la capacidad de medir, regular, controlar, registrar y garantizar que el agua sea distribuida en forma equitativa y razonable.

(Télam)