Un tribunal penal de Venezuela ordenó la captura de las tres exdiputadas exiliadas a las que un sector de la oposición designó recientemente como autoridades del parlamento al que considera vigente pese a que su mandato concluyó hace dos años, informó hoy la prensa internacional.

La medida alcanza a Dinorah Figuera, Marianela Fernández y Auristela Vásquez, reportó el Circuito Judicial Penal de Caracas en Twitter, según la agencia de noticias AFP.

Las exlegisladoras -las dos primeras viven en España y la última, en Estados Unidos- fueron acusadas de “usurpación de funciones, traición a la patria, asociación para delinquir y legitimación de capitales”.

Esas imputaciones están vinculadas con “su participación en hechos irregulares relacionados con el nombramiento ficticio de una junta directiva de una supuesta Asamblea Nacional (AN, parlamento) ilegítima, para el robo de activos venezolanos en el exterior”, dijo el tribunal.

Figuera, Fernández y Vásquez fueron nombradas el jueves pasado presidenta, primera vicepresidenta y segunda vice, respectivamente, de la AN que un sector mayoritario de la oposición considera con el mandato prorrogado pese a que venció en enero de 2021.

La primera sustituyó en el cargo a Juan Guaidó, quien además había encabezado el “gobierno interino” que ese mismo sector opositor disolvió el 30 de diciembre pasado.

Los mayores partidos opositores consideran vigente el mandato de la anterior composición de la AN, en la que tenían amplia mayoría, por considerar que las elecciones de fines de 2020, en las que fue escogido el actual parlamento -con holgado predominio chavista- fueron irregulares.

Se trata del mismo sector de la oposición -integrado por los partidos más numerosos entre los adversarios al chavismo- que en enero de 2019 nombró a Guaidó “presidente encargado” de la república tras declarar irregulares los comicios en los que fue reelecto el mandatario Nicolás Maduro.

El “interinato” se propuso el cese de la administración Maduro, el establecimiento de un gobierno de transición y el llamado a elecciones “libres”, y llegó a tener el reconocimiento de 60 países.

Sin embargo, sin éxito en esos objetivos, comenzó a desvanecerse al vencerse el mandato parlamentario y, poco después, por denuncias de corrupción, varias de ellas surgidas desde sectores afines.

En marzo pasado, Estados Unidos -hasta entonces su principal sostén político y económico- reanudó conversaciones con el gobierno de Maduro, a fin de reemplazar con petróleo venezolano el que había dejado de comprarle a Rusia a raíz de la invasión a Ucrania. (Télam)