Al menos cinco personas fueron detenidas cerca de la plaza Manezhnaya y otras siete cerca de la estación de subte en la avenida Strastnoi, en nuevas protestas en la capital rusa tras conocerse la sentencia de dos años y ocho meses de cárcel al líder opositor Alexei Navalny.

La policía también detuvo a varios participantes de una manifestación al lado del emblemático Teatro Bolshoi, también en Moscú, tras dispersarla con porras de goma.

En la capital rusa, tres estaciones de subte están temporalmente cerradas y se les pidieron documentos a varios transeúntes en las calles, informó la agencia de noticias Sputnik.

Las medidas de seguridad en Moscú fueron reforzadas después de que en las redes sociales aparecieran llamamientos a manifestaciones no autorizadas luego que el Tribunal de la Ciudad hiciera efectiva hoy la pena suspendida de tres años y medio contra el opositor.

La pena dictada a Navalny incluye los 12 meses que pasó bajo arresto domiciliario.

Según el Servicio Penitenciario ruso (FSIN, por sus siglas rusas), los términos de libertad condicional otorgada en 2014 a Navalny por un delito de lavado de dinero suponen que el opositor tenía que presentarse ante las autoridades dos veces al mes hasta el 29 de diciembre de 2020, pero no lo hizo en varias ocasiones el año pasado.

Por ello, el FSIN solicitó el 11 de enero hacer efectiva la pena suspendida de tres años y medio, lo que la víspera fue avalado por la Fiscalía General.

En tres ocasiones anteriores, los tribunales rusos habían desestimado solicitudes similares del FSIN, pese a que solo en los últimos tres años, según este organismo, Navalny incumplió casi 60 veces la obligación de comparecencia periódica.

De acuerdo a la legislación rusa, el incumplimiento de esta obligación puede acarrear la revocación de la suspensión de la condena.

Navalny fue detenido el 17 de enero en el aeropuerto de Sheremetievo de Moscú, justo después de regresar de Alemania donde había permanecido desde finales de agosto tras un supuesto envenenamiento con un agente nervioso en la ciudad rusa de Tomsk, que fue corroborado en análisis que se le hicieron en laboratorios alemanas.

Desde el primer momento, el opositor acusó al Gobierno ruso de envenenarlo. Sin embargo, el presidente Vladimir Putin aseguró que cuando salió del país no tenía rastros de ningún veneno y, por lo tanto, no puede abrir una investigación en Rusia.

(Télam)