El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la canciller de Alemania, Angela Merkel, coincidieron hoy en la necesidad de que los dos países trabajen juntos para defender de Rusia el flanco este de la OTAN, aunque admitieron “diferentes evaluaciones” sobre el gasoducto Nord Stream 2, que el gobierno alemán negocia justamente con Moscú.

"Estamos juntos y seguiremos estando juntos para defender nuestro flanco oriental (de) aliados en la OTAN contra la agresión rusa", afirmó Biden en una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca.

El mandatario estadounidense agregó que él y Merkel también reafirmaron la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.

Los dos líderes dijeron que comparten también la oposición a que Rusia utilice a la energía como "arma", aunque reconocieron diferencias sobre el flamante oleoducto Nord Stream.

"Aunque reiteré mis preocupaciones sobre el Nord Stream 2, la canciller Merkel y yo estamos absolutamente unidos en nuestra convicción de que no debe permitirse a Rusia usar a la energía como arma para coaccionar o amenazar a sus vecinos", dijo Biden.

Merkel, a su turno, reseñó que hablaron de “Rusia y Ucrania y en este contexto también sobre Nord Stream 2, y tenemos diferentes evaluaciones sobre lo que implica este proyecto", consignó la agencia Sputnik.

El proyecto Nord Stream 2 apunta a poner en marcha un gasoducto que transportaría hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural por año desde Rusia a Alemania por el fondo del mar Báltico.

Se oponen al nuevo gasoducto, cuya construcción está a punto de finalizar, EEUU, que busca vender a Europa el gas natural licuado de sus yacimientos de esquisto, Ucrania y otros países europeos, como Polonia, Letonia y Lituania.

Como el ducto evita Ucrania, existen temores de que Rusia busque debilitar deliberadamente la economía de su vecino, pero además hay temor de que se consolide la dependencia energética europea de un Moscú que ve cada vez más hostil.

A pesar de las fuertes críticas, Biden renunció en mayo a las principales sanciones de Estados Unidos contra el proyecto, porque evaluó que era tarde para detener su avance y que era mejor buscar la cooperación con Alemania.

En varias oportunidades, Moscú reclamó que deje de politizarse la iniciativa, a la que juzga como un mero proyecto comercial que beneficiará tanto a Rusia como a la UE

Varios medios presentaron la visita de Merkel a Washington como una suerte de despedida de la funcionaria, porque a fin de año dejará su cargo, aunque la Casa Blanca insistió en que se trató de “una visita de trabajo”.

En la recta final de su carrera como canciller, que la tuvo como pilar de las relaciones transatlánticas, Merkel se vio por la mañana con la vicepresidenta Kamala Harris y por la tarde, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, con Biden.

Merkel, que ya trató con cuatro presidentes estadounidenses, destacó la "amistad" de su país con Estados Unidos, del que resaltó su contribución "a una Alemania libre y democrática".

A su turno, Biden la consideró una "gran amiga, una amiga personal y amiga de Estados Unidos".

La jornada comenzó con un desayuno en la residencia de la vicepresidenta Harris, quien calificó de “extraordinaria” la carrera de la canciller apenas al saludarla.

Ambas mantuvieron "una discusión franca y amplia sobre las amenazas y desafíos geopolíticos actuales y futuros. Concordaron en la urgente necesidad de invertir en instituciones democráticas ancladas en el Estado de derecho", señaló la oficina de Harris.

Como reflejo del papel fundamental de Alemania en la OTAN y en la seguridad transatlántica, Merkel charló después con Biden sobre los "ciberataques y agresiones territoriales" que considera procedentes de Rusia.

Las conversaciones parecieron restaurar las relaciones bilaterales, después de 4 años de cierta distancia, y a veces hasta turbulencias, del mandato de Donald Trump, aunque cuando entre Berlín y Washington persisten algunas diferencias más, además de las generadas por el gasoducto.

Una eventual liberación de las patentes de vacunas contra el coronavirus, apoyada por Biden pero no por Merkel, y las restricciones de Estados Unidos a los viajes desde Europa, que siguen vigentes a pesar de que a los estadounidenses ya pueden volar Viejo Continente son dos cuestiones ríspidas.

Con todo, ante la prensa, Biden y Merkel fueron diplomáticos por demás: “Estamos listos para sumergirnos; la cooperación entre Estados Unidos y Alemania ha sido sólida”, dijo el estadounidense; “estoy muy ansiosa por profundizar las relaciones”, resaltó la alemana. (Télam)