Autoridades de la universidad más antigua de Hong Kong desplegaron hoy guardias de seguridad y vallaron una estatua instalada en el campus universitario en memoria de las víctimas de la represión china en la plaza Tiananmen de Beijing, acciones que podrían indicar la inminente retirada de la obra de arte, informó la prensa internacional.

La escultura, llamada Pilar de la Vergüenza, de ocho metros de altura y obra de de Jens Galschiot, se encuentra en el campus de la universidad de Hong Kong (HKU) desde 1997, año en que la excolonia británica fue devuelta a China por parte de Reino Unido.

En octubre de 2021, funcionarios del establecimiento ordenaron retirar la escultura, en la que se representan 50 rostros angustiados y cuerpos lacerados apilados unos sobre otros, en homenaje a los manifestantes prodemocracia asesinados por tropas chinas en los alrededores de la plaza de Tiananmen, en 1989.

El 15 de abril de 1989 el Ejército chino abrió fuego contra un gran número de manifestantes que protestaban en la plaza Tiananmen de Beijing para pedir libertad de expresión, responsabilidades a las autoridades y el fin de la corrupción.

Tras infructuosas negociaciones, el gobierno decidió dar por finalizadas las protestas con el uso de la fuerza: el 20 de mayo dictó la Ley Marcial, el 3 de junio envió los tanques y la infantería a la plaza y un día después disolvió la manifestación a sangre y fuego.

Hoy, personal de la universidad colocó láminas de plástico desde el suelo hasta lo más alto del monumento y barreras para que no pudiera verse, y se podían escuchar ruidos de herramientas de obra, lo que podría suponer su traslado, informó la agencia de noticias AFP.

Click to enlarge
A fallback.

Los guardias de seguridad impedían a los reporteros acercarse, al tiempo que intentaban que no se registraran imágenes de video. La universidad no emitió declaraciones.

Por su parte, Galschiot manifestó que era "extraño" y "chocante" que la universidad sacara la obra, que, afirmó, continúa siendo de su propiedad.

En los últimos meses, China reforzó su control sobre la antigua colonia británica tras aprobar un ley de seguridad nacional, que ilegalizó gran parte de la disidencia y aplastó el movimiento democrático de la metrópoli.

El presidente chino Xi Jinping promovió esta Ley de Seguridad que restringió severamente la autonomía de las autoridades locales y aumentó las sanciones a quienes cometan delitos graves contra el orden público. (Télam)