Un tribunal alemán dejó en libertad provisional hoy a una anciana de 96 años acusada de ser cómplice en más de 11.000 asesinatos por su labor como secretaria del campo de concentración nazi de Stutthof, en plena Segunda Guerra Mundial.

Irmgard Furchner fue detenida el jueves de la semana pasada, después de que intentase huir horas antes de que comenzase el juicio contra ella.

Sin embargo, un tribunal de Itzehoe suspendió la orden de arresto al asumir que hay garantías de que comparecerá en la siguiente vista, el 19 de octubre, informó la agencia de noticias Europa Press.

"El tribunal suspendió la orden de detención y dejó en libertad a la acusada bajo la condición de medidas de precaución", dijo la vocera Frederike Milhoffer del tribunal de Itzehoe (norte), sin precisar la naturaleza de esas medidas, informó la agencia de noticias AFP.

La Fiscalía acusa a la nonagenaria de haber participado en el asesinato sistemático de más de 11.000 prisioneros detenidos en el campo de concentración de Stutthof, cerca de la ciudad polaca de Gdansk, donde trabajaba como taquígrafa, mecanógrafa, secretaria del comandante del campo, Paul Werner Hoppe, entre junio de 1943 y abril de 1945.

Irmgard Furchner, que en el momento de los crímenes que se le imputan tenía entre 18 y 19 años, será la primera mujer involucrada en el nazismo en ser juzgada desde hace décadas.

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La anciana huyó el jueves antes de la apertura prevista de su juicio y fue detenida al final de una jornada rocambolesca.

Hasta ahora Alemania, que durante mucho tiempo fue reacia a encontrar a sus criminales de guerra, nunca había juzgado a exnazis tan ancianos.

Antes del inicio de su juicio, la acusada había informado a la Justicia de sus intenciones de escaparse, con una carta enviada hace unas semanas al presidente del tribunal, según la revista Der Spiegel.

En la misiva, aseguró que "boicotearía el proceso, (...) ya que sería degradante para ella si participaba en él", explicó el abogado Christoph Rückel, que representa jurídicamente desde hace años a los sobrevivientes de la Shoah.

Según Rückel, "ella se encargó de toda la correspondencia del comandante del campo".

"También mecanografió las órdenes de ejecución y deportación y puso sus iniciales", aseguró a la cadena regional pública NDR.

Tras un largo procedimiento, la justicia estimó en febrero que la anciana era apta para comparecer pese a su edad avanzada, pero las vistas judiciales deberían limitarse a unas horas diarias.

Según la Oficina Central encargada de la investigación de los crímenes nazis, unas 65.000 personas murieron en el campo de concentración alemán de Stutthof y sus instalaciones aledañas, así como en las llamadas marchas de la muerte organizadas allí al final de la Segunda Guerra Mundial.

Setenta y seis años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la justicia alemana sigue buscando a excriminales nazis aún vivos.

Distintas fiscalías alemanas examinan actualmente ocho casos que implican en particular a exempleados de los campos de Buchenwald y Ravensbrück.

Pero aunque Alemania condenó en los últimos 10 años a cuatro exguardias o empleados de los campos nazis de Sobibor, Auschwitz y Stutthof, juzgó a muy pocas mujeres implicadas en la maquinaria nazi, según los historiadores.

La justicia analizó los casos de al menos tres otras empleadas de campos nazis, especialmente otra secretaria que trabajaba en Stutthof, pero ésta murió el año pasado antes de que el proceso terminara.

Unas 4.000 mujeres trabajaron como guardias en los campos de concentración, según los historiadores. (Télam)