Una persona murió y más de 60 fueron detenidas en las protestas contra el encarcelamiento del expresidente sudafricano Jacob Zuma, quien el miércoles se entregó a la policía para comenzar a cumplir una sentencia de 15 meses de cárcel por desacato.

"Se lleva a cabo una investigación para determinar las circunstancias de un disparo fatal contra un hombre de 40 años mientras las protestas a favor de Zuma se extendían a (la provincia de) Gauteng", en el norte del país, comunicó el canal sudafricano eNCA.

La policía, por su parte, informó de 62 partidarios de Zuma detenidos.

Un tuit en la cuenta policial indica que "62 sospechosos fueron arrestados mientras la policía continúa respondiendo a la criminalidad oportunista que emana de las protestas del fin de semana en KwaZulu-Natal y Gauteng".

Hace dos semanas, Zuma fue condenado a 15 meses de prisión por la Corte Constitucional, por haberse negado a declarar en varias ocasiones en el marco de unas investigaciones por corrupción en el Estado durante 2009 y 2018, años en que duró su mandato.

El tribunal dio al expresidente cinco días para entregarse a las autoridades y comenzar a cumplir su condena; si no lo hacía, la policía tenía órdenes de detenerlo en tres días como máximo y llevarlo a prisión.

Pese que el exmandantario aseguró en conferencia de prensa que no se entregaría, desatendiendo la orden de la corte, media hora antes del vencimiento de ese plazo, una caravana de vehículos salió de su residencia en Nkandla.

Zuma, de 79 años, argumentó que su vida podría correr peligro en la cárcel por su avanzada edad y su mala salud, y adujo que no tuvo oportunidad de argumentar para mitigar la sentencia.

La Corte Suprema de Sudáfrica rechazó el viernes la petición de Zuma de anular la sentencia que lo declara culpable de desacato y lo condenó a 15 meses de prisión.

Durante su carrera política, el exmandatario fue blanco de múltiples escándalos por sus declaraciones y, ante todo, por las acusaciones de corrupción.

En 1999, Zuma asumió por primera vez un alto cargo, al ser nombrado vicepresidente de Sudáfrica.

Sin embargo, en 2005, el entonces presidente Thabo Mbeki lo destituyó debido al primer escándalo de corrupción.

Resultó que en 1999 Zuma participó en un acuerdo para comprar armas por 5.000 millones de dólares, parte de los cuales, según la investigación, se quedó en las cuentas del vicepresidente.

En diciembre de 2007, la Corte Suprema retiró todos los cargos contra el político.

En 2014, cuando Zuma ocupó por segunda vez el cargo de presidente después de otra victoria electoral del partido Congreso Nacional Africano, la oposición exigió su renuncia y lo hizo cinco veces durante ese mandato.

Zuma fue acusado de gastar 16 millones de dólares en su residencia, además de los 783 episodios de corrupción, extorsión y fraude en contratos públicos para la compra de armas.

En febrero de 2018, Zuma renunció de manera anticipada a su puesto, pero se niega a reconocer su culpa, alegando que todas las transacciones monetarias fueron controladas por los servicios de inteligencia gubernamentales. (Télam)