Un general retirado del Ejército de Colombia se sumó hoy a los militares que desde ayer se declararon culpables del asesinato de unos 120 civiles, la mayoría pobres, a quienes presentaron después como guerrilleros muertos en combate, al autoinculparse “por omisión” de esos hechos.

Pese a haber actuado "por omisión, asumo esta responsabilidad jurídica en procura de que el pueblo colombiano nunca jamás, ¡nunca jamás!, vuelva a vivir estos abominables momentos", dijo el general Paulino Coronado frente a los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creada tras los acuerdos de 2016.

Fue sobre el final de la segunda jornada en la que una decena de militares confesó haber matado a campesinos y desocupados, en casos que la prensa llamó “falsos positivos”, en una audiencia que se llevó a cabo ante familiares de las víctimas en la ciudad de Ocaña, fronteriza con Venezuela.

Coronado, el militar de más alto rango en reconocer su culpa, admitió en su intervención que nunca sancionó o investigó los operativos en los que se llevaron a cabo ejecuciones.

“Aunque la Fiscalía y la JEP evidenciaron que nunca ordené, auspicié, planeé ni fui determinante en los asesinatos cometidos por hombres bajo mi mando, ante Colombia, ante ustedes y ante el mundo, ante las víctimas del Catatumbo, de Cúcuta, de Bogotá, reconozco mi responsabilidad”, expresó.

Antes de la palabra de Coronado ante la JEP, víctimas y familiares de asesinados hicieron un pequeño acto simbólico: se levantaron de sus sillas y mostraron carteles escritos a mano con las leyendas “¿Quién dio la orden?”; “Aquí falta verdad”; “Quiero a Montoya ya”; “Faltan máximos responsables”.

La magistrada Catalina Díaz suspendió brevemente la sesión, que continuó un rato después.

A su turno, el exteniente coronel Álvaro Diego Tamayo también admitió “una farsa que duró durante 14 años” y aceptó responsabilidades que lo convierten en criminal de lesa humanidad, al ser coautor de homicidios de personas protegidas y de desapariciones forzadas.

“Las personas que asesinamos no eran integrantes de grupos al margen de la ley. No tomé medidas adecuadas para prevenir o reprimir conductas punibles de mis subordinados”, señaló Tamayo, que dijo que nunca supo que había una banda que reclutaba personas inocentes que llevaban hacia Norte de Santander para asesinarlos.

Aunque aclaró que quería excusarse, reseñó que le informaban que “esas personas eran bandidos que llegaban a extorsionar a la población”.

“Con mi responsabilidad no solo los afecté a ustedes (dirigiéndose a las víctimas), sino a la institución militar, a mis superiores. Traicioné, mentí y fallé al Ejército”, subrayó.

Y reveló que en ese momento los dividían entre “comandantes buenos y malos” y los buenos eran los que entregaban bajas.

“Sentíamos presión constante de ser removidos de la institución; había competencia entre los comandantes para ver quién tenía más bajas. Ahora puedo reconocer que esos asesinatos no fueron errores ni daños colaterales como decíamos en alguna ocasión”, concluyó.

En la audiencia, según el sitio del diario El espectador, también habló la representante legal del colectivo Madres de Falsos Positivos (MaFaPo), Jacqueline Castillo Peña, hermana de Jaime Castillo Peña, asesinado el 10 de agosto 2008.

“Aquí no actuó solamente el Ejército. Está involucrado Medicina Legal porque hubo muchos detalles de los cuerpos que no describieron”, advirtió, y reclamó explicaciones de los nexos entre militares y los grupos paramilitares.

Un testimonio que generó mayor atención fue el de un civil –el único de este grupo- que se declaró “reclutador” de futuras víctimas: “Fui la persona que traje a todos sus seres queridos de varias partes de Colombia. Me declaro responsable de haber traído personas de Soacha, de Gamarra, Aguachica y Bucaramanga, para entregárselos al Ejército Nacional para que los asesinaran. Quiero reconocer los hechos y que se sepa la verdad”, dijo Alexander Carretero.

Y dirigiéndose al grupo de familiares, afirmó: “Yo no les puedo regresar sus hijos, pero sí les puedo colaborar con la verdad porque, como han dicho, aquí no estamos todos. Hay varios militares que están activos”. (Télam)