España desplegó hoy militares en la frontera con Marruecos después de que por segundo día consecutivo miles de personas intentaran ingresar al enclave español de Ceuta, en medio de una disputa diplomática cada vez más tensa con Rabat que incluyó sendas convocatorias a sus embajadores.

La afluencia de migrantes alimentó la disputa entre España y Marruecos en relación a la región del Sahara Occidental y generó una crisis humanitaria en Ceuta, la ciudad española de 85.000 habitantes en el norte de África, separada de Marruecos por una valla.

Amina Farkani, una mujer marroquí de 31 años que cruzó a Ceuta, dijo a la cadena de noticias CNN que la policía no estaba controlando la frontera.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien canceló un viaje a París y voló a Ceuta, llamó a los "amigos" de Marruecos a "respetar la frontera compartida", reportaron medios españoles.

Las ciudades de Ceuta y Melilla son dos enclaves españoles en África bañados por las aguas del mar Mediterráneo, los únicos territorios europeos en suelo africano y las únicas fronteras terrestres entre ambos continentes.

En tanto, más de medio centenar de personas están desaparecidas tras el naufragio de un barco que zarpó desde Libia a Europa, informó hoy el ministerio de Defensa de Túnez.

Unas 90 personas que buscaban ingresar de forma clandestina a Europa iban a bordo, en tanto un grupo de 33 sobrevivientes, la mayoría de origen bangladesí, fueron rescatados tras haber alcanzado la plataforma petrolera marítima Miskar, en el sur de Túnez, cuyas autoridades buscaban trasladarlos al puerto de Zarzis, cercano a la frontera libia.

Túnez socorre regularmente a migrantes que partieron de la vecina Libia y cuyo barco naufragó en el Mediterráneo Central, una de las rutas más mortíferas, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

De acuerdo a datos del Ministerio del Interior español, 7.000 personas cruzaron la frontera desde la madrugada de ayer, entre ellas, 1.500 menores, y al menos 3.800 adultos ya fueron devueltos a Marruecos en virtud de un acuerdo firmado hace tres décadas para expulsar a todos los que crucen la frontera nadando.

Un joven se ahogó y decenas de personas fueron atendidas por hipotermia o pequeñas heridas, informó la Cruz Roja en Ceuta, que estaba realizando pruebas de coronavirus a los recién llegados.

Los adultos fueron trasladados al principal estadio de fútbol de Ceuta, mientras que los que se consideraban menores eran enviados a almacenes gestionados por organizaciones humanitarias.

Las autoridades marroquíes cerraron hoy la ruta que conduce al puesto fronterizo de Ceuta, donde desplegó antidisturbios para dispersar a posibles migrantes.

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, dijo que era una "invasión tan fuerte" que no estaban en condiciones de calcular el número de personas que entraron.

“El ejército está en la frontera con un papel disuasorio, pero hay una gran cantidad de gente del lado marroquí esperando para entrar”, explicó en declaraciones a la radio Cadena SER.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó los informes de los medios locales que decían que se estaba deportando a migrantes marroquíes menores de 18 años no acompañados.

La principal funcionaria de migración de la Unión Europea (UE), Ylva Johansson, describió los incidentes como "preocupantes" y pidió a Marruecos que, en primer lugar, impida que la gente parta.

“Lo más importante ahora es que Marruecos sigue comprometido a prevenir las salidas irregulares y que aquellos que no tienen derecho a permanecer sean devueltos de forma ordenada y efectiva”, dijo Johansson al Parlamento Europeo.

La flexibilización de la vigilancia fronteriza de Marruecos se produjo después de que España decidiera otorgar la entrada para tratamiento médico al jefe del Frente Polisario, un grupo que lucha contra Marruecos por la independencia del Sahara Occidental.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Marruecos dijo que la medida de Madrid para ayudar al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, era "incompatible con el espíritu de asociación y buena vecindad" y prometió que habrá "consecuencias".

El Gobierno español, sin embargo, rechaza oficialmente la idea de que Marruecos esté castigando a España por una acción humanitaria.

Sánchez se enfrentó hoy a una tormenta política después de que el líder del ultraderechista Vox, Santiago Abascal, culpara de la crisis migratoria al Gobierno e hiciera un viaje a Ceuta.

El Gobierno llamó a los políticos a evitar que esta crisis alimente los "discursos de odio". (Télam)