Turquía seguía hoy bombardeando posiciones de combatientes kurdos en el norte de Siria para "proteger" su frontera sur, informó la prensa internacional.

"Nuestra determinación de proteger todas nuestras fronteras del sur con una zona de seguridad es hoy más fuerte que nunca", dijo el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

El jefe del Estado reiteró que considera lanzar una ofensiva terrestre "cuando el momento sea oportuno", según la agencia de noticias AFP.

Los bombardeos turcos alcanzaron hoy posiciones kurdas del campo de detención Al Hol en Siria, según fuentes independientes sirias y kurdas en el lugar.

El campamento, administrado por los kurdos, alberga 50.000 personas, entre ellas familiares de supuestos yihadistas, pero también a desplazados sirios e iraquíes.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una ONG con sede en Londres, indicó en cambio que los bombardeos tuvieron por blanco posiciones kurdas fuera del campo, pero que "sembraron el caos" en su interior.

El Gobierno turco lanzó el domingo la operación Garra-Espada, intensificando las incursiones aéreas y el fuego de artillería contra las posiciones del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y las Unidades de Protección Popular (YPG). 

Las autoridades turcas acusan a esos dos movimientos, que lo niegan, de haber ordenado el atentado que mató a seis personas e hirió a 81 el 13 de este mes en Estambul.

"Turquía tiene los medios para buscar y castigar a los terroristas implicados en ataques dentro y fuera de sus fronteras", dijo Erdogan a su grupo del partido AKP en la Asamblea. 

"Continuaremos nuestras operaciones aéreas sin interrupción y entraremos en el territorio de los terroristas en el momento que consideremos oportuno", advirtió. 

El mandatario especificó sus objetivos prioritarios, citando las localidades sirias de Tal Rifat, Manbij, Ayn al-Arab (Kobane en kurdo), con el objetivo de garantizar la frontera sur de Turquía con el establecimiento de una zona de seguridad de 30 km de ancho. 

La emblemática ciudad de Kobane, bastión kurdo de las YPG recapturada en 2015 a los yihadistas del grupo Estado Islámico con apoyo occidental, ya fue blanco de la artillería turca ayer.

El OSDH y funcionarios kurdos informaron de la continuación de los ataques con drones el miércoles en numerosos puntos de la provincia siria de Hasaka (norte de Siria), incluyendo una refinería de gas y una estación de bombeo de petróleo. 

Un combatiente kurdo murió y tres resultaron heridos el miércoles en un bombardeo turco con un dron contra una base rusa en el noreste de Siria, dijo a la AFP un funcionario de las fuerzas kurdas.

En el campo de Al Hol, tras cinco bombardeos contra las fuerzas de seguridad interna kurda, el vocero de las Fuerzas Democráticas Sirias Farhad Shami advirtió que "algunas familias del EI podrían huir del campo" aprovechando el caos.

La artillería turca también está atacando la zona de la prisión de Jerkin, en Qamishli, donde se encuentran detenidos yihadistas del EI.

Según el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, los ataques "punitivos" apuntaron hasta ahora a 471 objetivos y 254 "terroristas" fueron neutralizados. 

"El único objetivo de las fuerzas armadas turcas son los terroristas y las estructuras pertenecientes a estos terroristas", dijo.

"No tenemos ningún problema con ningún grupo étnico o religioso, ni con nuestros hermanos kurdos o árabes", insistió Akar. 

El gobierno turco amenaza con atacar las posiciones del PKK y las YPG desde mayo, insiste desde el lunes en que quiere continuar con sus operaciones por tierra. 

El jefe de Estado reiteró el miércoles sus acusaciones contra los países que les dieron su apoyo, señalando a Estados Unidos sin nombrarlos. 

"Estas potencias que nos garantizaron que no habría ninguna amenaza de estas regiones bajo su control no han sido capaces de cumplir su palabra", denunció Erdogan. "Por tanto, tenemos derecho a gestionar nuestros propios asuntos" en Siria, añadió. (Télam)