El presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales de las Fuerzas Militares en Retiro (Acore), John Marulanda, admitió que se le "cayó el alma al piso" cuando supo que exsoldados de su país estaban involucrados en el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise, hace exactamente un mes, porque en las fuerzas colombianas "no está la idea de matar por plata".

"Después de 30 años en la institución creo conocer el espíritu de toda esta gente, de oficiales, de soldados. Nuestros enemigos podrán decir lo que quieran. Es un Ejército y están entrenados para ir a la guerra, y a la guerra se va a matar o morir. Pero no hay espíritu mercenario, ni en los cuadros ni en las tropas", afirmó Marulanda.

Consultor internacional en seguridad y defensa, licenciado en Filosofía e Historia, abogado, diplomado en Psicología Política y miembro de la Academia Bolivariana de Historia y de la Academia de Historia Militar, Marulanda, que parece lejos del prototipo del militar latinoamericano, está hace tres meses al frente de la Acore, la mayor organización de exmilitares de Colombia.

El dirigente reconoció que se le "terminó" de caer el alma cuando supo que el "cerebro" del atentado al helicóptero en el que viajaba el presidente Iván Duque, el 25 de junio en Cúcuta, fue un capitán retirado. "No puedo entenderlo como se presta eso", dijo.

Marulanda naturaliza que muchos militares se dediquen a la seguridad privada una vez que dejan la actividad, si se piensa que "en términos generales, no hay complejos residenciales, centros comerciales, negocios y clínicas que no tenga seguridad, y no en todos los casos están armados".

"Un vigilante con arma le implica un 30% más del costo original, más la corresponsabilidad legal. En otros casos se limitan a tener una Taser", relató, en declaraciones a Télam.

Marulanda aceptó que la preparación y subordinación que suele destacarse de los militares colombianos contrasta con denuncias por sus excesos y, sobre todo, por los llamados "falsos positivos", los campesinos asesinados presentados luego como insurgentes caídos en combate.

"Claro que las denuncias tienen bases reales. No se pueden negar hechos confesados sin presiones por oficiales, suboficiales. Los ´falsos positivos´ son una desastrosa realidad que vivimos. No la negamos y tenemos gente en la cárcel pagando eso. Pero sobre eso se montó un discurso político muy fuerte, con ONGs que no tienen idea del conflicto que vivió Colombia", lamentó el dirigente.

Cuestionó además el "nefasto acuerdo" del entonces presidente Juan Manuel Santos con las exFARC, que "montó un aparato de justicia diseñado desde España con tres extranjeros, defensores de grupos terroristas".

"La Jurisdicción Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad montan una nueva historia en la que parece que el Ejército andaba atacando a la sociedad y las FARC eran unos buenos muchachos que solo querían el bien de todos", ironizó Marulanda. (Télam)