Las autoridades de Irlanda del Norte debieron suspender los controles aduaneros introducidos tras el Brexit en los puertos de Belfast y Larne, en medio de "preocupantes amenazas" y en un ambiente de creciente tensión en círculos unionistas que defienden el vínculo con el Gobierno británico.

Responsables del pequeño distrito norirlandés de Mid and East Antrim Borough anunciaron anoche que retiraban "inmediatamente" a su personal de inspección del puerto de Larne ante "preocupaciones por la seguridad".

La decisión, señaló el municipio en un comunicado, se tomó a raíz del aumento de "comportamientos amenazantes en las últimas semanas", especialmente grafitis que evidencian "las crecientes tensiones en torno al protocolo norirlandés y que describen al personal del puerto como 'objetivos' ".

A partir del 1 de enero, que entró en vigor el nuevo régimen tras la retirada británica del la Unión Europea, las mercancías que cruzan el mar de Irlanda entre Gran Bretaña y la provincia británica deben someterse a controles aduaneros.

Esto se debe a que, a pesar del Brexit, Irlanda del Norte sigue formando parte del mercado único europeo para evitar reinstaurar una frontera con la vecina República de Irlanda -país miembro de la UE- que amenace la frágil paz entre unionistas protestantes y republicanos católicos alcanzada en 1998 al término de tres décadas de sangriento conflicto.

Las amenazas fueron objeto de duras críticas de las autoridades británicas, y el Gobierno pidió "calma y moderación" tras calificarlas como "completamente inaceptables".

"Es vital que todos en Irlanda del Norte, y en el Reino Unido, actúen con calma y moderación, y también con determinación para resolver los problemas", afirmó el ministro del Gabinete Michael Gove ante el Parlamento.

El subjefe de la policía norirlandesa había advertido que el régimen diferente aplicado en esta provincia estaba provocando un "creciente descontento" en las filas unionistas, que defienden el mantenimiento de Irlanda del Norte bajo dominio británico.

"Es difícil para los políticos (controlar) el nivel de ira que existe en la comunidad", afirmó el ministro norirlandés de Agricultura, Edwin Poots, llamando a la calma.

También la primera ministra norirlandesa, Arlene Foster, una unionista que se opone a estos controles aduaneros, calificó las amenazas de "completamente reprobables", al tiempo que alertaba de las "tensiones comunitarias" en Irlanda del Norte.

Al otro lado de la frontera, el ministro irlandés de Relaciones Exteriores, Simon Coveney, condenó en Twitter "cualquier intimidación o amenaza".

La Unión Europea condenó también cualquier "amenaza de violencia" contra el personal encargado de realizar en Irlanda del Norte los controles aduaneros.

"Condenamos muy firmemente toda amenaza de violencia en contra de personal portuario o toda persona que ejerza sus misiones y ponga en ejecución el acuerdo de retirada" en Irlanda del Norte, reaccionó un portavoz de la Comisión europea.

La misma fuente apuntó que "en tales circunstancias, comprendemos completamente las decisiones tomadas por las autoridades de Irlanda del Norte al suspender temporalmente un cierto número de controles". (Télam)