El chavismo gobernante en Venezuela recuperó el control de la Asamblea Nacional (AN, parlamento unicameral) después de cinco años en manos de la oposición, en una elección sin sorpresas en cuanto al resultado, al bajo nivel de participación ciudadana y a las reacciones de aliados y adversarios locales y externos.

La coalición oficialista Gran Polo Patriótico (GPP) reunía 67,7% de los votos con 82,35% del escrutinio completado, según el primer boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE), emitido esta madrugada y que no había sido actualizado hasta esta tarde.

Pese al complejo sistema de votación y a que los resultados en varias regiones aún no eran irremontables, según el CNE, el oficialismo se encaminaba a ganar no solo la mayoría simple sino las dos mayorías calificadas -tres quintos y dos tercios- que la Constitución exige para la sanción de ciertos tipos de leyes.

“Tenemos una nueva AN, hemos tenido una tremenda y gigantesca victoria”, celebró el presidente Nicolás Maduro esta madrugada.

“Ha sido una gigantesca victoria de las fuerzas de la revolución bolivariana, una gran victoria de Nicolás Maduro”, afirmó esta tarde en conferencia de prensa el jefe de la campaña oficialista y candidato a diputado, Jorge Rodríguez, quien sostuvo que el GPP obtuvo 72% de los votos pese a que el CNE no había vuelto a divulgar resultados, según la televisora estatal VTV y el diario oficialista Últimas Noticias.

La asistencia ciudadana a las urnas fue de 31% del padrón, informó la presidenta del CNE, Indira Alfonzo.

Encuestas independientes habían previsto que la participación sería de entre 22% y 40%, luego de que la mayoría de la oposición se abstuviera de concurrir a los comicios por entender que no habría garantías de competitividad y serían fraudulentos, y ayer mismo, un sondeo a boca de urna de la firma Meganálisis la cifró en 19,13%.

El nivel de participación era crucial tanto para el gobierno como para la oposición, pues ambos sectores la consideran fuente de legitimidad para el próximo parlamento y el futuro del proceso político en el país.

Tal vez por ese motivo, ni en el oficialismo ni en la oposición había plena satisfacción hoy, según fuentes políticas de ambos sectores consultadas por Télam.

Para la oposición, el resultado implica que a partir del 5 de enero próximo -fecha en que deben asumir los diputados electos- se verán debilitados los argumentos legales que le permitieron designar un gobierno interino paralelo encabezado por el presidente de la AN, Juan Guaidó, tras desconocer el mandato actual de Maduro por considerar que surgió de elecciones irregulares.

Guaidó y otros voceros opositores advirtieron que la actual AN se mantendrá hasta que haya “elecciones libres” y, para sustentar esa iniciativa, organizaron una consulta popular que comenzó hoy y durará hasta el viernes de manera remota y concluirá el sábado en forma presencial.

“Vamos a estar firmes hasta llevar a Venezuela a la libertad y la democracia, nos mantenemos firmes y en resistencia; Nicolás Maduro está derrotado y solo por eso, el 12 de diciembre en las calles de Venezuela se va a movilizar la esperanza”, dijo esta tarde el todavía presidente de la AN en conferencia de prensa, según la agencia ANSA.

Pero es seguro que los actuales legisladores, aunque sigan contando con ayuda externa, perderán el acceso a la infraestructura del parlamento e incluso verán afectado su margen personal de maniobra si el oficialismo concreta sus advertencias de procesar a Guaidó y otros dirigentes, tal como lo anunció la semana pasada la diputada electa y esposa de Maduro, Cilia Flores.

Las elecciones parlamentarias generaron previsibles adhesiones y rechazos en la comunidad internacional.

Fueron reconocidas por antiguos aliados del chavismo como China, Cuba, Irán, Rusia y Turquía, así como por los expresidentes boliviano Evo Morales, ecuatoriano Rafael Correa, español José Luis Rodríguez Zapatero y paraguayo Fernando Lugo, y la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, quienes asistieron como “veedores”.

Al mismo tiempo, fueron rechazadas por la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA), 16 países americanos reunidos en el Grupo de Lima y gobiernos como los de Canadá -que, además, anunció que consideraba disponer sanciones contra Venezuela-, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Letonia, el Reino Unido y Uruguay.

Tanto los comicios como la consulta popular organizada por la oposición reflejaron la precariedad de la situación que vive Venezuela, sumida desde hace años en una severa crisis económica y de abastecimiento.

Luego de que varios medios locales informaran ayer que se verificaron más colas frente a las estaciones de servicio que ante los centros de votación -desde hace meses el país sufre escasez de combustibles-, el vicepresidente del CNE, Leonardo Morales, explicó hoy a Unión Radio que la demora en publicar el primer boletín de resultados se debió a que “en varios estados se interrumpió el servicio eléctrico por muchas horas”.

“Incluso en el momento del cierre había estados que se mantenían sin energía eléctrica y así no hay manera de que las máquinas puedan enviar los resultados”, remarcó el funcionario.

En tanto, la consulta popular, que esta semana se realiza a través de una aplicación para teléfonos celulares, se inició con “fallas” cuyo motivo no fue explicado por la organización y que voceros opositores atribuyeron a “la alta participación”, según el diario Tal Cual.

“Hemos recibido algunos reportes sobre fallas en las plataformas digitales de la consulta popular durante los picos de participación; nuestro equipo técnico se encuentra solventando los inconvenientes”, se informó en la cuenta oficial Consulta Popular por Venezuela en Twitter. (Télam)