Los bolivianos de cuatro departamentos irán mañana a las urnas para definir sus respectivos gobernadores, en una segunda vuelta que servirá para terminar de configurar el poder regional del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), vuelto al Gobierno nacional en noviembre pasado, y el peso de la oposición, según quede establecido el mapa político en todo el territorio.

La Paz -otrora plaza fuerte del MAS-, Chuquisaca, Pando y Tarija serán los departamentos que debieron esperar desde la primera vuelta del 7 de marzo hasta este nueva votación, porque en esos territorios ninguno de los candidatos alcanzó la mitad más uno de los sufragios.

Los balotajes de esos cuatro departamentos muestran dos curiosidades, al menos para el partido que lidera el expresidente Evo Morales: la primera, el MAS nunca necesitó de una segunda vuelta en La Paz; la segunda, en tres de las pulseadas su candidato enfrentará a un excompañero de fuerza, expulsado o salido del masismo.

La votación de mañana llega en un momento de fuerte recrudecimiento de la pandemia de coronavirus, con crecimiento de contagios, por lo que las autoridades electorales pidieron extremar los cuidados, más allá de que se repetirá el esquema sanitario de los comicios de marzo.

El otro dato que sobrevuela los comicios es la tensa situación entre oficialismo y oposición por la avanzada de la justicia contra los presuntos responsables del golpe de Estado contra Evo Morales en noviembre del 2020, que implicó ya varias detenciones, entre ellas la de la exjefa de Gobierno de facto Jeanine Áñez y de algunos de sus ministros.

De los cuatro departamentos en los que se vota, el MAS ganó la primera vuelta en tres, y espera ahora confirmar esas victorias, lo que le permitiría gobernar seis de los nueve, porque ya se quedó con los Gobiernos de otros tres sin necesidad de otra compulsa.

El 7 de marzo, en efecto, la fuerza de Morales y el presidente Luis Arce ganó las gobernaciones de Potosí, Cochabamba y Oruro, y colocó en las gobernaciones a Jhonny Mamani, Humberto Sánchez y Johnny Vedia, respectivamente.

El Movimiento Tercer Sistema (MTS) se anotó la victoria en Beni, donde mandará Alejandro Unzueta, y Creemos se impuso en Santa Cruz, donde el Ejecutivo será para Luis Fernando Camacho, líder de la derecha nacional y probablemente de los opositores más radicales al MAS.

Para el MAS la jornada de mañana es importante porque aunque también ganó 240 alcaldías, perdió en las ciudades principales, así que sumar gobernaciones significaría un fuerte respaldo para el Palacio Quemado.

Buena parte de la atención estará centrada en La Paz, donde la disputa es entre dos aymaras: Franklin Flores, del MAS, y Santos Quispe, de la agrupación Jallalla.

Flores ganó con comodidad la primera vuelta, al reunir el 39,7% de los votos y Quispe sumó el 25,18%. Ambos se disputan el favor de 1.950.000 paceños habilitados para votar.

En este departamento, el MTS y el Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL) acordaron apoyar a Flores. Sin embargo, Félix Patzi es el actual gobernador y el titular del MTS, pero no participó en la decisión de llamar a votar al MAS.

Su fuerza logró un nada despreciable 4,36 por ciento el mes pasado.

Quispe pelea, además de por peso propio, por portación de apellido: es el hijo del Felipe Quispe, "el Mallku", que era el candidato a gobernador –después de haber sido líder campesino, diputado, candidato a la Presidencia- pero falleció en enero, y su hijo lo sucedió en la postulación.

Un dato que el oficialismo nacional mira con atención es que en un territorio donde siempre ganó esta vez debió saborear una derrota impensada años atrás: en El Alto, bastión histórico, la extitular del Senado Eva Copa, expulsada del partido, se quedó con la alcaldía con la agrupación Jallalla, la misma que postula a Quispe.

Chuquisaca promete una pelea reñida porque el líder indígena Damián Condori, de Chuquisaca Somos Todos (CST) logró en marzo un 45,62% de votos frente a un 39,12% de Juan Carlos León, del MAS.

En tanto, en Pando y en Tarija las números de cuatro domingos atrás fueron de una paridad extrema: Miguel Becerra, del MAS, obtuvo el 40,98% y Regis Richter, ex MAS y ahora en el MTS, el 38,98%, en el primero de esos distritos; y Álvaro Ruiz, del MAS, ganó con el 38,17% frente al 38,05% de Oscar Montes, de Unidos por Tarija, en el segundo.

Para evitar aglomeraciones en las mesas de sufragio, como en la anterior elección, de 8 a 12.30 (9 a 13.30 de Argentina) deben votar quienes tengan documentos terminados de 0 a 4, y quienes tengan terminación de 5 a 9 tendrán que ir a las mesas de 12:30 a 17 (13.30 a 18 de Argentina).

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció que tampoco esta vez se usará el sistema de Difusión de Resultados Preliminares, por lo que es probable que mañana por la noche no se sepan los guarismos y haya que esperar hasta una semana para conocer a los ganadores.

El presidente del TSE, Salvador Romero, explicó que, igual que en la primera vuelta del 7 de marzo, los tribunales electorales departamentales tendrán una semana para dar a conocer el cómputo oficial, aunque esperan entregarlo antes de ese plazo.

Hay dos misiones de observación electoral trabajando en el país: una de la OEA, de siete funcionarios encabezados por el exconsejero del Instituto Federal Electoral de México Rodrigo Alfonso Morales Manzanares; y otra de la Unión Interamericana de Organismos Electores (Uniore). (Télam)