La aviación israelí redobló hoy su ofensiva contra Hamas y otros grupos palestinos de la Franja de Gaza y milicianos lanzaron más cohetes hacia Israel en medio de renovados esfuerzos diplomáticos para tratar de poner fin a las peores hostilidades en cinco años, que en una semana ya dejaron casi 230 muertos, en su mayoría palestinos.

Con el avance de las hostilidades, también se multiplicaron las versiones sobre un inminente alto al fuego, que además coincidieron con una declaración reveladora que hizo hoy el mayor Roni Kaplan, vocero del Ejército israelí para la prensa de habla hispana en una conferencia, en la que participó Télam. Aunque reconoció que no podía informar una fecha exacta para el fin de los bombardeos contra Gaza, sí contó que, como reservista, uno de sus superiores le dijo que podría durar "dos o tres días más".

Sin embargo, en el terreno, todo continuó como en los últimos días.

Dos trabajadores tailandeses murieron hoy y al menos siete personas más resultaron heridas cuando cohetes disparados desde la Franja de Gaza alcanzaron una planta de embalaje en el sur de Israel, informaron la policía y el servicio de rescatistas israelí Magen David Amon.

Más temprano, aviones israelíes volvieron a bombardear múltiples objetivos de la Franja de Gaza y milicianos palestinos lanzaron más cohetes hacia Israel, en una escalada que ayer entró en su segunda semana y que es la peor de su tipo desde otra gran ofensiva israelí contra la región costera en 2014.

Sin señales de remisión de los ataques ni progresos en las gestiones en pos de una tregua, los palestinos realizaron hoy una huelga general en Israel y los territorios ocupados de Cisjordania, incluyendo Jerusalén este, donde quemaron gomas, cortaron calles y arrojaron piedras y botellas a policías y soldados.

La policía y tropas israelíes reprimieron las manifestaciones con disparos de munición real, gases lacrimógenos y carros hidrantes, y al menos tres palestinos murieron y más de 40 resultaron heridos en unos 25 puntos de protesta toda Cisjordania y Jerusalén este, aunque no hubo informes de violencia dentro de Israel.

Las víctimas fatales tenían 25, 20 y 15 años.

Además otro palestino de 31 años falleció a manos del ejército israelí cerca de Hebrón. Israel lo acusó de intentar un ataque con explosivos.

Pese a los esfuerzos diplomáticos para intentar acordar una tregua, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, volvió a mostrar su determinación a continuar con la ofensiva en Gaza, afirmando que Hamas "recibió golpes que no esperaba" y ha retrocedido "años" luego de los bombardeos israelíes contra sus posiciones en el enclave.

La operación en Gaza seguirá "tanto como necesitemos para restablecer la calma a la ciudadanía de Israel", dijo Netanyahu al visitar hoy una base aérea cerca de la ciudad de Beersheva.

Las hostilidades comenzaron el 10 de mayo cuando Hamas, que gobierna en Gaza, disparó cohetes hacia Jerusalén en apoyo a protestas de los palestinos contra restricciones adoptadas por Israel para el acceso a lugares santos islámicos y por la amenaza de evacuación de decenas de familias palestinas en favor de colonos judíos.

Israel respondió con una ofensiva aérea y de artillería contra la Franja de Gaza, una estrecha franja de territorio con costa al mar Mediterráneo donde viven 2 millones de palestinos que no pueden huir a ninguna parte porque el territorio está bloqueado por tierra, mar y aire por Israel y por Egipto desde 2007.

Al menos 217 palestinos murieron en los ataques, 63 de ellos niños y 36 mujeres, y más de 1.500 resultaron heridos, entre ellos 50 en estado crítico, según el Ministerio de Salud de Gaza, que no especifica qué víctimas son civiles y cuáles combatientes.

Mientras se intensifican los combates, los insumos médicos, el combustible y el agua comienzan a escasear en Gaza.

Doce personas, entre ellas un chico y un soldado, murieron en Israel por disparos de miles de cohetes desde Gaza y al menos 300 resultaron heridos.

Las hostilidades son las más intensas desde una gran ofensiva israelí contra Hamas en Gaza en 2014 y, por eso, los esfuerzos internacionales por ponerles fin retomaron fuerza esta semana.

Mediadores egipcios intentan negociar un alto el fuego, pero Estados Unidos se ha abstenido por ahora de exigir una tregua e Israel ha prometido seguir adelante.

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá hoy de emergencia por cuarta vez por la crisis en Gaza e Israel, pero Estados Unidos sigue oponiéndose a una declaración que llame al "cese de la violencia".

El presidente estadounidense, Joe Biden, acusado por su propio partido de falta de firmeza frente a Israel, expresó ayer su apoyo a cualquier "alto el fuego", aunque no exigió él mismo una tregua, durante una nueva llamada telefónica con Netanyahu.

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, dijo hoy que se contactó con líderes Marruecos y Bahréin, dos países árabes que recientemente normalizaron sus relaciones con Israel, mientras que su enviado a la región se reunió en Ramallah, Cisjordania, con el presidente del Gobierno palestino, Mahmud Abbas.

Abbas pidió al enviado Hady Amr una "intervención" de Washington, informó la Presidencia palestina en un comunicado.

Los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, hablaron hoy para mediar en el conflicto. Por su parte el rey Abdullah II de Jordania y la canciller alemana, Angela Merkel, también llamaron a un "rápido" alto el fuego.

Hamas dijo ayer que fue contactado por la ONU, Egipto, Qatar y Rusia para sondear la posibilidad de una tregua, pero que no aceptará soluciones "que no estén a la altura del sacrificio del pueblo palestino".

En Gaza, en uno de los ataques israelíes de la jornada, aviones destruyeron un edificio de seis pisos que albergaba bibliotecas y centros educativos de la Universidad Islámica de la palestina Ciudad de Gaza.

Escritorios, sillas de oficina, libros, computadoras, cables, barras de refuerzo y losas podían verse entre los escombros, mientras resientes de la zona buscaban sus pertenencias, informó la cadena de noticias Al Jazeera.

Israel avisó a los ocupantes del edificio antes de lanzar el ataque, y todos pudieron salir y no hubo informaciones de víctimas.

(Télam)