Jesus Santrich, cuyo verdadero nombre era Seuxis Pausias y cuya muerte se confirmó hoy oficialmente, pasó la mayor parte de su vida enrolado en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y aunque fue uno de los redactores del acuerdo de paz que marcó el fin de la actividad guerrillera de la organización estuvo ente los primeros dirigentes en romper con ese texto y volver a la clandestinidad.

El glaucoma que afectó su visión desde los 14 años no impidió su ascenso escalón por escalón dentro de la estructura de las FARC, desde su ingreso a los 25 años en su Sucre natal. Había pasado antes por el Partido Comunista y por la Universidad del Atlántico, donde estudió Ciencias Sociales.

Santrich fue jefe del llamado Bloque Caribe, una de las voces de la Cadena Radial Bolivariana de la Resistencia –fundada en 1993 como parte de las actividades propagandísticas de las FARC- y llegó después al Estado Mayor Central del grupo armado.

En La Habana se sentó en la mesa de la negociación con los enviados del Gobierno de Colombia y hasta se lo señaló como uno de los redactores de la versión final del acuerdo de paz, que debió compartir con el exembajador y Alto Comisionado para la Paz de parte del Estado colombiano, Sergio Jaramillo.

Hacía unos años, desde Oslo, había quedado en el centro de la polémica: respondió con un "quizás, quizás, quizás" en el tono del célebre bolero que hizo famoso el trío Los Panchos a una pregunta de la prensa sobre si las FARC podrían pedir perdón a sus víctimas. La organización dio ese paso varios años después, en 2020, a la justicia transicional, pero Santrich ya había sido detenido por una causa de narcotráfico que sembró más dudas que certeza y forzó su ruptura con el acuerdo de paz.

Pero antes de eso, fue uno de los dirigentes de la ahora exguerrilla elegidos para ocupar una de las 10 bancas que las FARC se aseguró en el Congreso en el acuerdo de paz, sin importar el magro resultado electoral de 2018. Seis meses antes había sido designado integrante de la conducción del partido FARC (ahora Comunes).

Pero una denuncia judicial lo empujó otra vez a la ilegalidad: se lo acusó de armar una red de narcotráfico que empezó a operar en junio de 2017, esto es, después de la fecha límite establecida por los acuerdos de paz –diciembre de 2016- para quedar dentro de la justicia transicional. Y fue detenido en abril de 2018 por un pedido de Interpol.

La causa tenía origen en Nueva York y Santrich comenzó una huelga de hambre que solo levantó cuando la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la corte de la justicia transicional creada por el acuerdo, le aseguró que no sería extraditado.

Por esos días Iván Márquez, otro dirigente de las exFARC hacía pública sus diferencias con el sector de Rodrigo Londoño, alias Timochenko, su antiguo jefe máximo, y anunciaba que no asumiría su banca en el Congreso. A Santrich, en cambio, lo benefició una decisión del Consejo de Estado y mantuvo su escaño.

Pero eso no frenó a la Fiscalía.

El 17 de mayo de 2019, tras varios meses preso, fue liberado de La Picota aunque solo por algunos minutos porque fue vuelto a detener. La Fiscalía argumentó que había logrado nuevos elementos en su contra.

Finalmente, quedó libre unos días después porque su condición de legislador le daba fueros, que solo podían ser cuestionados por la Corte Suprema.

Lo que siguió fue una secuencia extraña: Santrich juró su cargo, pero el 30 de junio, cuando estaba en un Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR), en la zona rural de La Paz, en del departamento de César, escapó.

Menos de dos meses más tarde, el panorama se aclaró: junto a Márquez y otros guerrilleros anunciaron su rechazo al acuerdo de paz y el reinicio de la lucha armada bajo una bandera que llamaron "Segunda Marquetalia". Estaban, presuntamente, en territorio venezolano, según versiones periodísticas.

Aunque la JEP revocó de inmediato la suspensión de las órdenes de captura y las libertades condicionales derivadas del acuerdo de paz, poco se supo de Santrich desde entonces.

En junio de 2020 fue destituido formalmente de su banca e inhabilitado por 10 años para ocupar cargos públicos, y en enero pasado la red Twitter suspendió su cuenta por violar sus políticas sobre "terrorismo y extremismo violento".

En octubre del año pasado se difundió una carta del ahora fallecido líder de las exFARC con muy duras críticas a Timochenko, por su persistencia en el acuerdo de paz.

Las últimas noticias sobre Santrich las dio él mismo.

En febrero circuló un video en el que manifestó: "memento mori, Duque. A todo Procusto le llega su deseo, es decir que a todo marrano gordo le llega su diciembre. Nos vemos". La expresión "memento mori" es latina y significa "recuerda que morirás". Murió antes que el presidente colombiano Iván Duque pero su fallecimiento podría desatarle una nueva crisis política al mandatario.

(Télam)