El presidente ultraconservador de Túnez, Kais Saied, prorrogó hoy nuevamente la suspensión del parlamento y la retirada de la inmunidad a todos los diputados, informó el Gobierno.

Es la tercera vez que amplía estas medidas excepcionales desde que en julio tomara plenos poderes y ordenara la destitución del hasta entonces primer ministro, Hichem Mechichi, tras varias jornadas de protestas.

Saied llevará a cabo en las próximas fechas una serie de "reformas políticas" con la ayuda de una comisión, señala un escueto comunicado sin más detalles publicado en su página de Facebook.

La decisión ya fue adelantada por el propio Saied este lunes durante un discurso en el que remarcó que "no hay retroceso en las decisiones del 25 de julio" cuando asumió plenos poderes y anunció que nombraría un nuevo primer ministro.

"Un jefe de Gobierno será designado, pero sobre la base de disposiciones transitorias que respondan a la voluntad del pueblo", dijo Saied mientras alertaba de que el "peligro sigue acechando" y "no se puede dejar el Estado como un títere movido por hilos detrás de la cortina".

Aunque la Constitución de Túnez no permite la disolución del Parlamento, sí avala la suspensión de sus funciones durante un periodo de 30 días, refirió la agencia de noticias Europa Press.

Las acciones posteriores del presidente, con dos prórrogas de estas medidas incluidas, han sido condenadas por la oposición, que lo acusa de cometer un "golpe de Estado".

Tras hacerse con todas las competencias, Saied afirmó que su decisión era una respuesta a las movilizaciones de los días previos contra la gestión de la pandemia de coronavirus, la corrupción y la grave crisis económica, al tiempo que defendió que su accionar se fundamenta en la Constitución.

El 25 de julio, Saied invocó la Constitución para atribuirse plenos poderes, destituir al jefe de Gobierno y suspender el Parlamento durante 30 días.

Expresó entonces que se encargaría del Poder Ejecutivo con "la ayuda del Gobierno", que sería dirigido por un nuevo primer ministro.

La decisión fue denunciada como un "golpe de Estado" por juristas y adversarios, en particular por el partido islamista Ennahdha, principal fuerza parlamentaria de este país afectado por meses de estancamiento político y un alarmante avance del coronavirus.

Tras las medidas, Saied no designó un nuevo gobierno ni presentó su "hoja de ruta", algo reclamado por partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.

Ante los reclamos opositores, Saied sostuvo que actuó estrictamente "dentro del marco de la ley" y de la Constitución de 2014.

Muchos tunecinos descontentos con la clase política acogieron clamorosamente las medidas de Saied esperanzados en que tomara acciones firmes contra la corrupción y la impunidad en el país, que enfrenta una difícil situación social, económica y sanitaria.

Saied, un académico del derecho, se presenta desde su llegada al poder en 2019 como un conocedor de la Constitución y justifica sus acciones con base en el artículo 80 de la carta magna, que contempla medidas excepcionales en caso de "peligro inminente" para la seguridad nacional. (Télam)