Las Fuerzas Armadas de Rusia dije

ron hoy que eliminaron a más de 600 militares ucranianos en la ciudad de Kramatorsk a partir del lanzamiento masivo de misiles y como "represalia" por el ataque de Ucrania a la ciudad de Makayevka, en la provincia prorrusa de Donetsk, mientras Kiev rechazó ese balance.

"Más de 700 militares ucranianos se encontraban en el albergue número 28 y más de 600 en el número 47; más de 600 militares ucranianos murieron en un ataque masivo con misiles contra estos puntos de despliegue temporal de las unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania" en Kramatorsk, dijo el Ministerio de Defensa de Rusia en un comunicado.

Ese balance de víctimas fue negado por el Ejército ucraniano. "Las tropas rusas no tienen la capacidad de efectuar bombardeos de alta precisión", dijo Serguei Tcherevaty, uno de los portavoces de la fuerza, a un medio local.

El jueves, el presidente ruso, Vladimir Putin, había decretado una tregua unilateral rusa en Ucrania, con motivo de la Navidad ortodoxa, que concluyó ayer a la medianoche.

En cambio, Ucrania rechazó el alto el fuego al considerarlo como una táctica de Moscú destinada a ganar tiempo para reagrupar a sus soldados y reforzar así sus defensas después de una serie de reveses en el campo de batalla.

Tanto el Kremlin como Kiev denunciaron ataques durante el cese al fuego.

Por eso, argumentó Rusia, la "operación de represalia" es por el ataque de Ucrania a una base provisional en Makayevka, en Donetsk, la madrugada del 1 de enero, poco después del tradicional mensaje de Año Nuevo del presidente Putin, señala la nota, según las agencias Sputnik y AFP.

En el ataque ucraniano, 89 soldados rusos resultaron muertos.

La cartera de Defensa rusa dijo también que abatieron a más de 80 militares ucranianos en el territorio de las provincias de Lugansk y Jarkov -que en sendos referendos votaron por separarse de Ucrania-, así como eliminaron a más de 40 miembros de los grupos de reconocimiento y sabotaje ucranianos, agrega la información.

Agregó que las Fuerzas Armadas de Rusia frustraron un contraataque a sus posiciones en la provincia de Donetsk, eliminando hasta 70 militares ucranianos.

Asimismo, los aviones rusos derribaron cinco aviones de combate ucranianos en las últimas 24 horas.

Según las autoridades ucranianas, siete cohetes cayeron sobre Kramatorsk anoche.

Otros dos cayeron sobre la localidad vecina de Kostiantynivka.

De acuerdo con Moscú, más de 1.300 soldados ucranianos estaban desplegados en esas dos bases.

El Gobierno de Ucrania en la región de Zaporiyia denunció hoy un ataque ruso durante la visita humanitaria de la misión de Naciones Unidas a una localidad de la zona.

El jefe de la administración ucraniana, Oleksandr Staruj, denunció en su cuenta de Telegram que el ataque había ocurrido durante una entrega de ayuda humanitaria de la ONU en la ciudad de Oríjiv, a unos 60 kilómetros aproximadamente del frente regional.

El ataque ocurrió, según Staruj, en medio del alto el fuego declarado por Rusia de manera unilateral el pasado viernes y que expiró la pasada medianoche, informó la agencia de noticias Europa Press.

"El ocupante continúa haciendo caso omiso de las reglas de la guerra y atacando comunidades. Rusia es un talibán ortodoxo que desconoce lo que es sagrado e ignora todas las reglas de la convivencia humana", aseguró Staruj en su mensaje.

Ni Naciones Unidas ni Rusia se pronunciaron de momento sobre este incidente.

En este contexto, hoy otros 50 prisioneros de guerra rusos fueron devueltos de Ucrania en el marco del proceso negociador, informó el Ministerio de Defensa ruso.

"El 8 de enero, como resultado del proceso negociador, 50 militares rusos que estaban en peligro de muerte en cautiverio, fueron devueltos del territorio controlado por el régimen de Kiev", indicó en el comunicado.

Agregó que aviones de transporte militar trasladarán a los militares a centros médicos del Ministerio de Defensa en Moscú.

Todos los liberados se les proporciona la asistencia médica y psicológica necesaria, agregó.

A fines de diciembre, el Ministerio reportó el regreso de 82 prisioneros de guerra rusos en el marco de negociaciones al respecto con Kiev.

La semana pasada, Estados Unidos y Alemania anunciaron la entrega de blindados a Ucrania, además de misiles para el sistema de defensa Patriot por parte de Berlín.

Rusia alertó el viernes que la decisión de Alemania de entregar blindados a Ucrania "es un paso hacia una escalada del conflicto".

La embajada rusa en Alemania indicó que "la velocidad con la que este paso fue acordado no deja duda de que la medida de Berlín fue adoptada, entre otras cosas, bajo gran presión de Washington, actuando en línea con la destructiva lógica de solidaridad transatlántica".

Por su parte, Alemania precisó el viernes que unos 40 vehículos de combate Marder "deben estar listos en el primer trimestre para que puedan ser entregados a Ucrania", afirmó el vocero del Ejecutivo, Steffen Hebestreit, en conferencia de prensa, y agregó que el entrenamiento de los soldados ucranianos para usarlos se llevará a cabo en territorio alemán.

Los aliados europeos de Ucrania ya habían enviado tanques soviéticos, pero nunca de fabricación occidental, pese a las continuas peticiones de Kiev.

Los países occidentales se mostraron reacios a enviarlos, alegando temores de verse arrastrados a la guerra o de provocar a Rusia.

El anuncio entre Estados Unidos y Alemania se produjo un día después de que Francia prometiera entregar tanques ligeros AMX-10 RC, un vehículo con ruedas en lugar de orugas, pero que comparte un cañón mucho más pesado típico de un tanque.

La próxima etapa que Kiev reclama pasa por el envío por parte de Berlín de Leopard 2, tanques equipados con un cañón de 120 mm y mundialmente conocidos, aunque Alemania rechaza hacerlo.

Según fuentes parlamentarias, está prevista una reunión de los aliados para coordinar las ayudas occidentales en Kiev "a mediados de enero".

Mientras tanto, la OTAN sigue en tratativas para ampliarse.

Suecia y Finlandia podrían entrar en la alianza atlántica en 2023, afirmó hoy el secretario general de la organización, Jens Stoltenberg, quien recordó, sin embargo, que la decisión depende de los parlamentos de Turquía y Hungría. (Télam)