Rusia llamó hoy a la "moderación" después de nuevos actos de violencia entre el Ejército de Azerbaiyán y separatistas armenios que controlan el disputado enclave de Nagorno Karabaj, en la cordillera del Cáucaso.

"Estamos sumamente preocupados por la escalada de las tensiones (...) y hacemos un llamamiento a las partes para que den muestras de moderación y respeten el alto el fuego", indicó la Cancillería rusa en un comunicado.

Moscú, que auspició y es garante de un alto el fuego que en 2020 puso fin a las mayores hostilidades en la región en décadas y tiene allí tropas de mantenimiento de la paz, aseguró que estaba en "estrecho contacto" con ambos países.

"Los soldados rusos de mantenimiento de la paz están haciendo todos los esfuerzos necesarios para estabilizar la situación sobre el terreno", dijo el comunicado de la Cancillería rusa.

"Se está trabajando activamente con ambas partes (...) a todos los niveles", agregó la nota, informó la agencia de noticias AFP.

Azerbaiyán afirmó ayer que había tomado el control de varias posiciones y destruido objetivos armenios en Nagorno Karabaj, durante una escalada que causó al menos tres muertos y reavivó el riesgo de una guerra.

Hoy, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinian, pidió ayuda al personal de mantenimiento de la paz ruso.

"En Nagorno Karabaj hay una línea de contacto en la que se despliegan efectivos de mantenimiento de la paz (rusos), y este territorio está bajo su responsabilidad. Esperamos que el contingente de mantenimiento de la paz impida cualquier intento de violarla", subrayó en una reunión de su Gobierno. 

Según Pachinian, la operación de mantenimiento de la paz debe "aclararse", porque Azerbaiyán se niega a firmar "un documento sobre el mandato" de esta fuerza rusa desplegada desde noviembre de 2020. 

También pidió a Azerbaiyán que cumpliera "sus obligaciones", es decir reconocer "la existencia de Nagorno Karabaj", respetar la línea de contacto y reconocer el "corredor de Lachin", que une el enclave separatista con Armenia.

Los incidentes ponen en riesgo las conversaciones de paz que desde hace meses mantienen Azerbaiyán y Armenia, dos exrepúblicas soviéticas rivales del Cáucaso, con la mediación de la Unión Europea (UE). 

Tras una primera guerra que dejó más de 30.000 muertos a principios de la década de 1990, Armenia y Azerbaiyán volvieron a enfrentarse a finales de 2020 por el control de Nagorno Karabaj, una región montañosa que recibió el apoyo de Armenia cuando se independizó de Azerbaiyán. 

Más de 6.500 personas murieron en esa nueva guerra de 2020, perdida por Armenia.  

En virtud de un acuerdo de alto el fuego mediado por Rusia, Armenia cedió importantes territorios a Azerbaiyán. 

Este acuerdo fue visto como una humillación en Armenia, donde varios partidos de la oposición piden desde entonces la dimisión del primer ministro, al que acusan de haber hecho demasiadas concesiones. 

Pese al cese el fuego, ambos países informan periódicamente de brotes de violencia y de bajas entre los soldados.  (Télam)