Rusia continuó hoy su ofensiva en las regiones este y sur de Ucrania, un día después de haber vuelto a bombardear la capital, Kiev, tras dos semanas sin ataques, mientras la chance de abrir nuevos corredores humanitarios y la investigación sobre presuntos crímenes de guerra de parte de las tropas invasoras volvieron a generar un cruce de declaraciones.

Cientos de militares y civiles ucranianos, entre ellos decenas de niños, están bloqueados, según Kiev, en una planta industrial de Mariupol, de unos 4 kilómetros cuadrados de superficie, junto a los últimos combatientes que resisten a las fuerzas rusas en el estratégico puerto.

Y mientras la ONU busca involucrarse en la salida de civiles, Rusia afirmó, a través del ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, que la puesta en marcha de corredores humanitarios no precisa de la colaboración de ningún país u organización externa.

"No hay necesidad de que nadie ayude a abrir corredores humanitarios. Solo hay un problema: los corredores humanitarios, que se anuncian a diario, son ignorados por los ultranacionalistas ucranianos", aseveró Lavrov en una entrevista para el canal de televisión Al Arabiya recogida por la agencia TASS.

Lavrov dejó en claro que sabe del interés del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, con este tema y ratificó un entendimiento para que “su gente, junto con el Ministerio de Defensa, coordinen la entrega de las caravanas humanitarias".

El gesto hacia Guterres fue en simultáneo a la confirmación de Moscú de que atacó Kiev con armas de "alta precisión" y destruyó las instalaciones de una fábrica de misiles guiados aire-aire, antitanque y dispositivos para aeronaves, mientras una emisora de radio anunció que en el episodio murió una de sus periodistas.

"Las fuerzas rusas destruyeron con armas de alta precisión de largo alcance los talleres de la empresa espacial Artem en la capital ucraniana", indicó hoy el Ministerio ruso de Defensa.

Una productora ucraniana de Radio Free Europe/Radio Liberty murió en el bombardeo, informó el medio de comunicación. Se trata de la periodista Vera Gyrych.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) al menos siete reporteros murieron en Ucrania desde que Rusia lanzó su invasión el 24 de febrero.

Los bombardeos en Kiev, los primeros desde mediados de abril, se registraron mientras el jefe de la ONU visitaba Bucha y otras ciudades ucranianas en la periferia de la capital.

En tanto, el punto más caliente del conflicto se mantiene en el este y el sur de Ucrania, objetivo prioritario de la nueva fase de la campaña rusa.

"El enemigo intensifica su ofensiva. Los ocupantes efectúan bombardeos prácticamente en todas las direcciones" con una actividad particularmente intensa en las regiones de Jarkov (noreste) y del Donbass, señaló el Estado Mayor ucraniano.

Según este mando, el ejército ruso trata de impedir el traslado de las fuerzas ucranianas del norte hacia el este.

El gobernador de Jarkov, Oleg Sinegubov, indicó en Telegram que cinco personas murieron en bombardeos en la ciudad y su región, pero señaló que las tropas rusas que intentan avanzar desde la cercana Izium sufrieron "fuertes pérdidas y fueron forzadas a retirarse".

En el Donbass, la región minera esteña donde Kiev combate desde 2014 a separatistas prorrusos, "la situación es muy difícil", indicó a la agencia de noticias AFP Andriy Pankov, jefe de la región administrativa de Kramatorsk.

Según el funcionario, casi la mitad del territorio municipal está ocupado por tanques y columnas rusas procedentes de Izium.

En Jerson, la única ciudad de importancia tomada por los rusos desde el inicio de la invasión, la nueva administración anunció ayer que quería introducir el rublo como divisa en vez de la grivna local a partir del domingo.

La guerra volvió a cruzar las fronteras, porque un puesto de control fronterizo en la provincia rusa de Kursk fue atacado hoy con morteros, declaró el gobernador de la región, Román Starovoit.

"La mañana en el distrito fronterizo de Rilsk no fue tranquila. Alrededor de las 8 (las 2 en la Argentina), un ataque con morteros fue lanzado contra el puesto de control en la localidad de Krupets", publicó Starovoit en su canal de Telegram.

Mientras, Reino Unido y Países Bajos ratificaron que enviarán equipos de expertos forenses a Ucrania para recopilar pruebas de presuntos crímenes de guerra.

"El equipo de especialistas ayudará al Gobierno de Ucrania a recopilar pruebas y enjuiciar los crímenes de guerra, e incluirá expertos en violencia sexual, cometida durante los conflictos", señaló un comunicado de la Cancillería británica.

Los expertos forenses llegarán a Polonia a principios de mayo, donde se reunirán con socios internacionales, representantes de organizaciones no gubernamentales, refugiados y el Gobierno ucraniano "para evaluar la asistencia que pueden brindar", indicó el texto, según la agencia Sputnik.

La oficina del fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) inició una investigación sobre los eventos en Ucrania el pasado 2 de marzo.

El secretario general de la ONU, pidió ayer a Rusia cooperar con la investigación de la CPI por posibles crímenes de guerra perpetrados en Ucrania al realizar una visita a Bucha.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores ruso lamentó hoy que el CPI "ni siquiera trata de mantener la apariencia de imparcialidad y objetividad", además de reseñar que, por no ser firmante del Estatuto de Roma, Moscú no está obligada a colaborar con sus investigaciones.

El Kremlin cuestiona que este tribunal haya adherido al Grupo Conjunto de Investigación -auspiciado por Polonia, Lituania y Ucrania-, para el que vaticinó informes que serán "parciales y unilaterales".

Los coletazos de la guerra llegaron hasta Indonesia: Washington aclaró hoy que no puede "hacer como si nada" hubiese pasado tras la invasión rusa a Ucrania, al comentar la invitación a Vladimir Putin a la próxima cumbre del G20 prevista para noviembre. También fue convocado el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.

"Estados Unidos sigue pensando que no se puede hacer como si nada respecto a la participación de Rusia en el seno de la comunidad internacional y de las instituciones internacionales", afirmó a la prensa la portavoz adjunta del Departamento de Estado, Jalina Porter.

Y en la línea de gestos diplomáticos, Moscú evitó esta vez invitar a líderes mundiales a asistir al desfile militar con motivo del 77 aniversario de la victoria sobre Alemania en la Segunda Guerra Mundial, que se celebrará el lunes 9 de mayo, según anunció el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov.

"No invitamos a ningún líder mundial al Día de la Victoria. No es una fecha de aniversario. Es nuestra fiesta; es una fiesta sagrada para toda Rusia, para todos los rusos. No invitamos a los líderes internacionales", dijo Peskov ante la prensa.

El conflicto ya obligó a 5,4 millones de ucranianos a dejar el país y a 7,7 millones a desplazamientos internos, según una estimación de la ONU, que calcula además que ya murieron 2.900 civiles. (Télam)