El canciller ruso, Serguei Lavrov, afirmó hoy que Occidente "se pasa de la raya en su histeria" por la situación del líder opositor Alexey Navalny y tildó de "unilateral" su reacción, un día después de que un tribunal moscovita confirmara una pena suspendida de 3,5 años de cárcel contra el activista.

"En cuanto a la manera de Occidente de cubrir los sucesos en Rusia, no solo por Navalny sino en general, cualquier cosa que suceda aquí, Occidente la cubre de manera bastante específica y unilateral", dijo el canciller durante una reunión con la prensa tras reunirse con su homólogo de Jordania, Ayman Safadi.

"El histerismo que hemos escuchado en relación con el proceso judicial sobre el caso se pasa de la raya", agregó.

A fines de enero, los países del G7 condenaron la detención -que calificaron de "política" - del opositor ruso y pidieron su "liberación inmediata e incondicional", así como la de sus partidarios arrestados durante manifestaciones en toda Rusia.

Ayer, un tribunal de Moscú hizo efectiva una pena en suspenso de cárcel contra el opositor, pena que incluye los 10 meses que pasó bajo arresto domiciliario, por lo que si sus abogados no logran apelar el fallo, el opositor se enfrenta a dos años y ocho meses de prisión.

Navalny fue detenido el 17 de enero en el aeropuerto de Sheremétievo de Moscú, justo después de regresar de Alemania donde había permanecido desde finales de agosto por un cuadro de envenenamiento con un agente nervioso.

Navalny culpa al presidente Vladimir Putin por el hecho y ayer consideró "demostrado y probado" que el mandatario "a través del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), cometió este intento de asesinato".

"No soy su única víctima. Muchos lo saben ahora, otros lo sabrán, y eso vuelve loco a este pequeño hombre en su búnker", dijo Navalny.

El arresto del activista, férreo enemigo del Kremlin, fue promovida por el Servicio Penitenciario Federal ruso (FSIN, por sus siglas rusas).

Según este, los términos de libertad condicional otorgada en 2014 a Navalny por un delito de lavado de dinero suponen que el opositor tenía que presentarse ante las autoridades dos veces al mes hasta el 29 de diciembre de 2020, pero no lo hizo en varias ocasiones el año pasado.

Además, desde el 23 de septiembre y hasta su regreso a Rusia el FSIN no pudo localizar a Navalny, según afirma la propia entidad.

Por ello, el 29 de diciembre el FSIN lo declaró en búsqueda y el 11 de enero solicitó hacer efectiva la pena suspendida de tres años y medio, lo que la víspera fue avalado por la Fiscalía General, informó el portal ruso de noticias Sputnik.

Putin y el Kremlin niegan las acusaciones y afirman que el dirigente tiene vínculos con servicios secretos extranjeros que buscan desestabilizar el país y aseguran que no tenía rastros de veneno cuando abandonó el país con destino a un hospital de Alemania, por lo que acusan a EEUU y la Unión Europea (UE) de utilizar el caso para ganar apoyo para imponer nuevas sanciones contra Rusia.

El viernes Navalny deberá comparecer ante un juez por la acusación de "difamación" a un veterano de guerra por haber criticado una campaña publicitaria a favor del Kremlin en la que aparecía un excombatiente. Por esta causa podría ser condenado desde pagar una multa hasta sumar otra condena de prisión por cinco años.

También está acusado en una investigación por fraude, un delito que se castiga con hasta diez años de cárcel, por haber malversado, según las autoridades, donaciones dirigidas a su organización, el Fondo de Lucha contra la Corrupción.

Desde su regreso, la Justicia rusa multiplicó las acciones contra Navalny y sus aliados políticos, varios de los cuales están bajo arresto domiciliario, encarcelados o procesados desde hace unas semanas.

Algunos se enfrentan a penas de prisión por haber violado las "normas sanitarias" contra el coronavirus organizando manifestaciones, mientras que a otros se les acusa de haber incitado a los menores a participar en protestas masivas no autorizadas, que solo el domingo pasado terminaron con más de 5.400 detenidos. (Télam)