El "Día Nacional de la Democracia en Paraguay" será celebrado mañana en pleno centro de Asunción, por el aniversario número 32 del golpe que terminó con la dictadura de Alfredo Stroessner, la gestión de facto más extensa de América latina, una fecha que suele incomodar al gobierno.

El "Día de la Democracia" fue establecido por ley en el país en noviembre de 2020, y por eso debería estar en el calendario oficial y celebrarse actos en instituciones y organizaciones, pero hasta ahora la conmemoración de la caída de Stroessner siempre pasó inadvertida en el país.

Mañana, a las 8.30, habrá un acto en la Plaza de la Democracia, en el centro de Asunción, convocado por la Coordinadora de Asociaciones de Excombatientes, que pretende además un reconocimiento a los caídos en aquella jornada del golpe que el general Andrés Rodríguez encabezó contra Stroessner, de quien era consuegro.

"Hablaremos de un proyecto de ley para compensar a las familias que quedaron diezmadas; ese día cambió el modelo de vida en Paraguay, de un modelo rígido, autoritario y represor, al que el 3 de febrero de 1989 se le dijo basta", señaló el suboficial principal retirado Gustavo Alfonso, secretario general la Coordinadora.

La cifra oficial habla de 131 muertos durante el golpe, entre militares y policías. La asonada en realidad comenzó el 2 y terminó al día siguiente, con el dictador ya detenido y un nuevo gobierno ocupando el Palacio de López, las demás sedes gubernamentales y los medios de comunicación.

Durante los 35 años de la dictadura de Stroessner, unos 20.000 paraguayos fueron obligados a exiliarse y 425 personas desaparecieron o fueron asesinadas, según un informe de la Comisión de Verdad y Justicia.

Paraguay solo recuperó 37 cuerpos de desaparecidos en ese periodo, de los que la Dirección de Memoria Histórica y Reparación apenas consiguió identificar a cuatro.

La fecha representa una incomodidad para el oficialismo, por dos razones centrales: por un lado, Stroessner era figura central del oficialista Partido Colorado y no pocos de sus dirigentes elogian su gestión, y por otro, el presidente Mario Abdo Benítez es hijo de quien fuera secretario privado del dictador. (Télam)