Rusia ordenó hoy la desmovilización de los estudiantes que habían sido reclutados para el servicio militar en las provincias ucranianas prorrusas de Donetsk y Lugansk, mientras habitantes de la recién liberada ciudad de Jerson, en el sur de Ucrania, intentaban volver a la normalidad bajo las autoridades de Kiev, tras meses de ocupación rusa. 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dio instrucciones para devolver a sus casas a los estudiantes de las proclamadas "repúblicas populares" de Donetsk y Lugansk (RPD y RPL) que previamente fueron llamados para servir al Ejército, informó el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov.

"Actualmente, las fuerzas de la milicia popular están integradas en las Fuerzas Armadas rusas, después de la entrada de la RPD y la LPR en Rusia; Putin ordenó desmovilizar a los estudiantes y organizar su regreso a los centros educativos", precisó Peskov en un comunicado, según la agencia de noticias Sputnik.

Los estudiantes habían sido movilizados antes de que en septiembre pasado Rusia anexara a su territorio esas dos provincias que conforman la región oriental del Donbass, así como las sureñas Jerson y Zaporiyia.

El jefe interino de Lugansk, Leonid Pasechnik, agradeció al mandatario ruso la desmovilización de los jóvenes.

"¡Agradezco al presidente de Rusia, Vladímir Putin, tomar la decisión de desmovilizar a nuestros estudiantes! Se realizará de manera organizada y no afectará a la capacidad de combate de las unidades, a la situación en el frente. Como en otras regiones rusas, los alumnos de la RPL volverán a sus escritorios y estudiarán", publicó en su canal de Telegram.

Mientras tanto, en Jerson, largas filas de personas se formaban delante de los puestos de distribución de comida y ayuda de urgencia, mientras que en las calles, adultos y niños caminaban envueltos en la bandera azul y amarilla de Ucrania, informó la agencia AFP.

Algunos se reunían en la plaza principal para poder comunicarse con sus familiares mediante un punto del servicio de internet por satélite Starlink, propiedad de Elon Musk, el dueño de Tesla y Twitter.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, manifestó anoche que estaban "todos eufóricos", aunque agregó que "antes de huir de Jerson, los ocupantes destruyeron toda la infraestructura crítica", incluyendo las comunicaciones, el suministro de agua, la calefacción y la electricidad.

Más de 2.000 explosivos fueron retirados tras el repliegue ruso, precisó Zelenski.

Según el mandatario, las fuerzas armadas ucranianas retomaron el control de cerca de 60 localidades en la región de Jerson.

En Jerson, la primera gran ciudad en caer tras el inicio de la ofensiva rusa el 26 de febrero último, los programas de la televisión nacional eran de nuevo visibles y el proveedor de energía de la región trabajaba para restablecer el suministro de electricidad.

Unos 200 policías fueron desplegados en la localidad para acordonar zonas y documentar "los crímenes de los ocupantes rusos", informó el jefe de la policía nacional, Igor Klymenko, que advirtió a los residentes de la presencia de artefactos explosivos, colocados por la fuerzas rusas y pidió que se desplazaran "con precaución".

También anoche, las autoridades locales prorrusas lanzaron una orden de evacuación de sus trabajadores en el distrito de Kajovka, en la orilla oriental del río Dnieper, hacia la región rusa de Krasnodar, cerca de Crimea.

Por su parte, el Estado Mayor del Ejército ucraniano informó que las fuerzas rusas estaban actualmente "consolidando la fortificación" de las líneas defensivas en la orilla oriental del río. (Télam)