La fiesta patronal católica de la Virgen de los Milagros, la mayor de Paraguay, fue celebrada hoy sin peregrinos y con la plaza de la basílica vacía para prevenir contagios de coronavirus.

La celebración congrega tradicionalmente cada 8 de diciembre a una multitud de devotos hasta el templo que se erige en el cerro de Caacupé, a 50 kilómetros al este de Asunción.

Poco antes de las 7, el obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, realizó un recorrido solitario por la desolada explanada de la Basílica Menor, generalmente colmada de fieles durante la festividad de la Virgen, y que este año permaneció completamente vacía a la hora del oficio litúrgico central.

La festividad se vivió sin la presencia de los fieles, algo que había ocurrido hace más de 100 años, durante la pandemia de la gripe española.

Cerca de las 11 de la mañana, la Virgen fue subida a un helicóptero que hizo un sobrevuelo por la ciudad capital y zonas aledañas, informó el periódico local Última Hora.

Las pérdidas para los comercios de Caacupé rondaron los 10 millones de dólares, estimó el alcalde local, Diego Riveros.

Hasta ayer, Paraguay registraba 1.872 fallecidos por el virus y casi 89.000 contagiados.

El jefe de la Iglesia católica paraguaya, el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, calificó de "exageradas" las medidas impuestas por el Gobierno al no permitir a los creyentes acercarse a la basílica.

"Permitan que los fieles rindan culto a Dios con libertad y responsabilidad. Los templos son los más seguros para cumplir los protocolos sanitarios. No condice que se impongan tantas restricciones", protestó el arzobispo.

La misa central fue celebrada por tres obispos a puertas cerradas en el gigantesco edificio dedicado al culto, acompañados de un coro de 20 personas, cinco veces menos en cantidad de músicos que los años normales. (Télam)