El alcalde de la provincia de Carabaya, en el departamento de Puno, Fabio Vargas, pidió hoy al Gobierno de Perú que ponga fin a la política de erradicación de la hoja de coca con el objetivo de acabar con el bloqueo de rutas que mantienen desde hace semanas los cocaleros de la zona.

Vargas se reunió en Lima con el ministro del Interior, Luis Barranzuela, para expresarle que no toda la coca que se cultiva tiene fines ilícitos, como el tráfico de cocaína, sino que es parte de la cultura del país.

"Las políticas del Gobierno para erradicar la coca tendrán razón porque probablemente haya coca sembrada para situaciones ilícitas, pero aquí precisamente es controvertido y nosotros respaldamos a nuestros hermanos cocaleros que la producen para la cultura", expuso Vargas en diálogo con RPP Noticias.

Frente al paro convocado por los cocaleros se ha establecido una mesa técnica para abordar la situación.

Por eso, Vargas también pidió a quienes mantienen el bloqueo que "depongan esa actitud de estar en la carretera porque no solamente perjudica a los hermanos que se están trasladando a otros departamentos, sino también a los cocaleros".

Vargas recordó que se trata de un problema que "no es de ahora", por lo que se necesita un consenso urgente sobre la erradicación de este tipo de políticas, recogió la agencia de noticias Europa Press.

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Las protestas, que supuestamente solo terminarán cuando el presidente Pedro Castillo detenga los trabajos, incluyen choques con la Policía, hostigamientos a los trabajadores encargados de erradicar y cierre de las vías de la zona, que conducen no solo a los departamentos de Cusco y Madre de Dios, sino también a Brasil por la ruta Interoceánica.

Todo eso en momentos en que sectores políticos y mediáticos acusan al ministro del Interior, Luis Barranzuela, de pretender favorecer a los productores de coca, con cuyos gremios tuvo relación como abogado antes de que asumiera el cargo hace dos semanas.

“Las erradicaciones continúan. No he autorizado tal despropósito de detenerlas porque estaría actuando en contra de la ley”, dijo Barranzuela, quien unos días antes de llegar al Gobierno se había manifestado en un acto público contra esa práctica.

Castillo, que recibió apoyo de productores de coca en la campaña, fue cauto al hablar de erradicación, pero de hecho ya ordenó que se la retomara tras el receso derivado de la pandemia de coronavirus.

El mandatario, en cambio, prefirió poner énfasis en la industrialización de la coca y en la inclusión del sector en los beneficios que se esperan de la llamada Segunda Reforma Agraria.

Su decisión debería estar entre si sigue para la coca el modelo impulsado por Estados Unidos, “que ha fracasado en los últimos 40 años”, o si se explora otras opciones, que pudieran parecerse por ejemplo a la “muy exitosa” de Bolivia en el Gobierno de Evo Morales, coincidieron recientemente expertos en el tema consultados por Télam.

La hoja no es una droga, pero sí es el insumo fundamental para la cocaína, lo que explica que Perú sea a la vez segundo productor mundial tanto de coca como de cocaína, en ambos casos alternando el liderazgo con Colombia.


(Télam)