Colombia y Venezuela se encaminan a reabrir desde agosto la frontera en común y a normalizar sus relaciones bilaterales, virtualmente cortadas desde el 2015 pero antes y después siempre complejas, en lo que constituye la primera decisión concreta del electo mandatario colombiano, Gustavo Petro, que hoy avanzó sobre la cuestión en una conversación con el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

"Me he comunicado con el Gobierno venezolano para abrir las fronteras y restablecer el pleno ejercicio de los derechos humanos en la frontera", afirmó Petro en su cuenta de la red Twitter.

"Conversé con el presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, y en nombre del pueblo venezolano, lo felicité por su victoria. Dialogamos sobre la disposición de restablecer la normalidad en las fronteras, diversos temas sobre la Paz y el futuro próspero de ambos pueblos", informó después Maduro por la misma vía.

Uno y otro se limitaron a dar cuenta de la charla telefónica que en verdad viene a destrabar una situación casi inédita en Sudamérica: las relaciones cortadas y la frontera cerrada entre dos países que hasta entonces, además, tenían un intenso intercambio de población y mercadería.

Petro, que al ganar la segunda vuelta electoral del domingo último se ganó el lugar de primer presidente de izquierda en Colombia, asumirá recién el 7 de agosto el lugar que hoy tiene Iván Duque, así que a Bogotá y Caracas les quedan algo más de 40 días para avanzar en ese reacomodamiento.

Durante su campaña presidencial, el entonces candidato del Pacto Histórico –también su rival, Rodolfo Hernández- de la Liga de Gobernantes Anticorrupción-habían dejado en claro que avanzaría en el restablecimiento de las relaciones con Venezuela.

Y Maduro había dicho, poco antes de la segunda vuelta, que "gane quien gane" confiaba en recomponer el vínculo con el país vecino.

Caracas y Bogotá tienen vínculos tirantes desde hace años, exacerbados por los cruces constantes de acusaciones entre Álvaro Uribe, primero, y Duque, después, con Maduro, al que acusan de dictador.

En 2015, el gobierno de Venezuela ordenó cerrar la frontera tras denunciar una "emboscada" a militares venezolanos, lo que cortó el flujo comercial entre ambos países, que comparten un límite terrestre de unos 2.200 kilómetros.

Y en octubre último, Venezuela anunció la "apertura comercial" de su frontera en el estado Táchira, aunque el paso se mantiene restringido y se endurece según las tensiones entre ambos gobiernos.

Este paso binacional, el más importante del país, fue cerrado en febrero de 2019 tras un intento de ingresar supuesta ayuda humanitaria encabezado por el líder opositor Juan Guaidó, a quien el Gobierno de Duque reconoce como presidente encargado de Venezuela, porque considera fraudulentas las elecciones que le dieron la última reelección a Maduro.

El mandatario bolivariano denunció entonces el hecho como un intento de "invasión" extranjera, rompió relaciones diplomáticas con Bogotá por su reconocimiento a Guaidó y cortó incluso el paso peatonal.

"Normalizar las relaciones no es de la noche a la mañana. Es un proceso que debe partir antes que nada del bienestar de la gente, empezando por la de la frontera", explicó Petro en una entrevista en Caracol Televisión hace semanas.

Con las fronteras cerradas, se acrecentó el uso de las llamadas "trochas", los pasos clandestinos en la porosa línea divisoria.

El tránsito peatonal y fluvial se reanudó parcialmente a finales de 2021, pero el paso de vehículos y mercancías sigue cerrado en la ciudad colombiana de Cúcuta, donde se encuentran los principales puentes fronterizos.

"Las fronteras no han estado cerradas, las fronteras están abiertas", dijo Duque a medios, según la agencia Sputnik, tras ser preguntado sobre el anuncio de su sucesor, en una declaración como mínimo curiosa.

E insistió: "Ustedes me preguntan si vamos a abrir fronteras; pues hoy las fronteras están abiertas".

Justamente en un acto en Cúcuta, en el que habló con un chaleco antibalas tras denunciar planes para asesinarlo, Petro había adelantado su plan de negociar con Caracas la apertura de fronteras.

"Tengo que decirles que Cúcuta no puede ser ciudad, no puede prosperar, no puede superar los problemas sin abrir las fronteras. Los destinos de Colombia y de Venezuela van por la misma senda”, sentenció entonces.

El alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, celebró hoy el paso dado por Petro: “Acompañaremos al nuevo gobierno en su compromiso de apertura de la frontera, en pro de preservar las mejores relaciones con nuestro vecino país, para neutralizar la ilegalidad de las trochas, recuperar la seguridad en toda la línea fronteriza, combatir al narcotráfico y defender la vida”, escribió en su cuenta, según el sitio de la revista Semana.

Las conversaciones para encarrilar las relaciones seguramente incluirán el accionar de grupos ilegales que operan en la zona.

La frontera fue, en efecto, escenario de múltiples ataques de grupos armados irregulares contra las fuerzas públicas de los dos países, de secuestro de militares y hasta de un atentado con ráfagas de fusil contra un helicóptero en el que viajaba Duque, en junio de 2021.

Duque acusó en varias ocasiones a Maduro de dar refugio a guerrilleros colombianos y narcotraficantes en su territorio y Maduro replica que Bogotá envía paramilitares para desestabilizar su gestión y alentar planes de magnicidio.

Otro punto clave es el de la migración: Colombia acoge a unos 2 millones de venezolanos que se fueron del país por la crisis.

El acercamiento entre el presidente electo y el mandatario venezolano podría derivar, además, en una invitación a Maduro para que asista a la toma de mando de Petro, en agosto en Bogotá, lo que sería un verdadero acontecimiento teniendo en cuenta la mirada que el Gobierno saliente tiene del bolivariano.

Hace días, algunos dirigentes del chavismo, entre ellos el vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, se mostraron confiados en que "muchos representantes de Venezuela" vayan al acto de asunción. (Télam)