La tercera ola de coronavirus en España sigue con un nivel alto de muertes, con 530 nuevos fallecimientos, pese a mantener una tendencia decreciente de contagios, según constató hoy el ministerio de Sanidad, que notificó otros 14.581 casos, mientras que el Gobierno sigue apostando a mantener fuertes restricciones para evitar un descontrol pandémico.

Con esta actualización de datos, España suma ya 3.056.035 enfermos desde el inicio de la pandemia, de los que 64.747 tuvieron un desenlace fatal.

El descenso de los contagios se nota en la incidencia acumulada (los casos por 100.000 habitantes en 14 días), indicador que bajó hoy hasta los 496, situándose por debajo de 500 por primera vez en más de un mes.

De todos modos, la incidencia sigue muy por encima del umbral de 250 que el Ministerio de Sanidad utiliza para declarar el escenario de riesgo por coronavirus.

Por ello, las autoridades sanitarias insistieron en las últimas horas en la necesidad de no bajar la guardia pese a la mejoría de la situación.

"No estamos en un lugar seguro: la transmisión sigue siendo muy alta", advirtió en rueda de prensa el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón.

Además, el sistema asistencial sigue sometido a una alta presión, con 22.311 pacientes ingresados en los hospitales públicos, lo que mantiene ocupadas el 17,36% de las camas.

De esos pacientes, 4.350 necesitan cuidados intensivos, lo que elevó una demanda del 39,78% de terapia intensiva, recogió la agencia de noticias Sputnik.

España está desde el 25 de octubre bajo un estado de alarma que permite a las regiones aplicar medidas restrictivas de la movilidad y la actividad social (toques de queda nocturno, limitación de reuniones, cierres perimetrales o clausura de bares) en función de la situación en cada territorio.

La tercera oleada de contagios hizo que las distintas comunidades autónomas se acogieran a estas normativas para contener al virus, imponiendo las limitaciones más duras desde el confinamiento de marzo.

El descenso de los contagios en las últimas jornadas abrió el debate sobre una posible desescalada de estas medidas y varias comunidades anunciaron una tímida relajación, aunque la mayor parte del país sigue sometido a fuertes restricciones.

Por ejemplo, Castilla-La Mancha y Extremadura reabrieron su hotelería, el País Vasco restableció la libertad de movilidad entre municipios y Madrid anunció que retrasará el inicio del toque de queda hasta las 23.00 si la situación epidemiológica sigue la tendencia actual.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó ayer una advertencia directa a las autoridades españolas sobre que el avance positivo no debe llevar a un levantamiento indiscriminado de las medidas.

"Cada vez que levantamos una restricción y abrimos una parte de nuestra sociedad, el equilibrio cambia en favor del virus", afirmó Catherine Smallwood, responsable de emergencias de la OMS.

(Télam)