El líder del Partido Progresista de Chile y fundador del Grupo de Puebla, Marco Enríquez-Ominami, afirmó que las elecciones de convencionales constituyentes de este fin de semanan "expresaron un deseo indiscutible de cambio" y "un rechazo enorme a las ideas de la derecha"

Enriquez-Ominami, entrevistado por Télam Radio, agregó que "el nuevo Chile le ha ganado al viejo Chile", que ahora “enfrenta desafíos económicos como el resto de América latina respecto de la renta básica y el empleo, la pobreza y el empleo, la desigualdad y el empleo”.

Sobre la votación a gobernadores, Enríquez-Ominami señaló que se “eligieron a los partidos para gobernar las regiones, porque en gobernadores el triunfo de los partidos políticos fue muy muy alto y fue el triunfo del cambio desde la política. En cambio en la Constituyente fue el triunfo del cambio pero con los independientes”, que fueron la sorpresa de las elección, al obtener 48 escaños de los 155 en juego.

"Ayer no solamente ganó el cambio sino que terminó esta democracia de 30 años en que la medida de lo posible era la máxima que regía, que gobernaba el debate", analizó el dirigente chileno.

Chile ahora enfrenta "el desafío de fijar sus reglas en medio de la crisis económica y con la derrota inédita, la más fuerte que haya conocido un presidente República y un ideario, el de la derecha", agregó.

"Comienza entonces un momento fascinante, de contradicciones también, donde el pueblo de Chile que movilizó menos ayer que hace unos meses, será testigo o protagonista de su propio futuro. De algún modo se instaló la idea de que el único límite es la voluntad de un pueblo, no es el perímetro que fijó la elite", finalizó Enriquez-Ominami. (Télam)