La expresidenta chilena Michelle Bachelet afirmó hoy en que uno de los mayores desafíos de la Convención Constituyente será “dar coherencia y un sentido unitario” a la nueva Constitución, la cual señaló es esperada “con mucha ansia y esperanza”.

La exmandataria socialista, que gobernó en los periodos 2006-2010 y 2014-2018, fue invitada a exponer sus ideas sobre la nueva Carta Magna ante la Comisión de Sistema Político del órgano constituyente chileno.

“Una de las tareas más desafiantes que tendrá la Convención es lograr, a mi juicio, dar coherencia y un sentido unitario a la Constitución”, dijo durante su intervención, según la cadena CNN Chile.

"No todo se resuelve con la Constitución, pero hay muchas cosas que son esenciales de definir", agregó.

Para la actual alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el nuevo texto debe establecer "un Estado social y democrático, que pueda garantizar los derechos a todas las personas".

El proceso constituyente que atraviesa Chile se concibió como la salida institucional al estallido social de finales de 2019, que dejó una treintena de muertos y miles de fallecidos, además de acusaciones contra las fuerzas de seguridad por violaciones a los derechos humanos.

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La nueva Constitución reemplazará a la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), considerada por muchos como el origen de las grandes desigualdades del país.

Aunque fue reformada más de 50 veces en democracia, la actual Carta Magna fue inspirada por los denominados Chicago Boys, un grupo de economistas ultraliberales que fomentaron la privatización de servicios como el agua, las pensiones y la salud.

"Creo mucho en estos constituyentes, su rol es fundamental porque además tienen una mirada plural y un ambiente de conversación y respeto que permite enfrentarse a preguntas que son difíciles de contestar", manifestó quien también fue la primera mujer en presidir el país.

Entre los temas abordados, Bachelet destacó la reforma "profunda" que, a su juicio, necesitan los partidos chilenos, la importancia de la movilización ciudadana y la poca conveniencia de que Chile tenga la figura de un vicepresidente o un régimen parlamentario.

La exmandataria, que a finales de su segundo Gobierno trató de impulsar sin éxito un proceso constituyente, también habló de la necesidad de incluir la plurinacionalidad en el futuro "que permita al Estado reconocer las particularidades de los pueblos Indígenas y sus demandas".

Para que la nueva ley fundamental entre en vigor debe ser aprobada en un plebiscito de salida que se celebrará previsiblemente a finales de 2022 y será convocado por el presidente electo, Gabriel Boric, un fiel defensor del proceso constituyente.

"Sería un grave error dejar de escuchar los anhelos de la población. Una buena Constitución es una que ayuda al buen funcionamiento del país", concluyó Bachelet. (Télam)