CIUDAD DEL VATICANO, 19 ENE - "Mientras en todas las religiones es el hombre el que ofrece y sacrifica algo a Dios, en el cristianismo es Dios que sacrifica a su Hijo para salvar la humanidad".

Lo recordó el papa Francisco durante el Angelus, comentando las lecturas del día e invitando a "comenzar de nuevo en nuestro viaje de fe: empezar de nuevo desde Jesucristo, el Cordero lleno de misericordia que el Padre nos dio.

Déjenos sorprendernos nuevamente por la elección de Dios para estar de nuestro lado, para ser solidarios con nuestros pecadores, y para salvar al mundo del mal haciéndose cargo de él totalmente".

El Pontífice también exhortó " a no presumir de conocer ya a Jesús, de saber ya todo de él.

No, no es así.

Detengámonos sobre el Evangelio, tal vez contemplando un icono de Cristo, un 'Rostro santo', una de las muchas representaciones hermosas en que es rica la historia del arte en oriente y en occidente".

"Contemplemos con los ojos y, todavía más, con el corazón: y dejémonos instruir por el Espíritu Santo que nos dice en el interior: ­Es El! Es el Hijo de Dios haciéndose cordero, inmolado por amor".

"El ha llevado consigo, ha sufrido, ha expiado el pecado del mundo, y también mis pecados.

Todos.

Ha cargado con todos y los ha arrancado de nosotros, para que finalmente fuésemos libres, nunca más esclavos del mal.

Sí, tal vez pobres pecadores, pero no esclavo, no, sino hijos, hijos de Dios", concluyó Francisco.

(ANSA).