La organización Oxfam pidió hoy en Francia que se siga el ejemplo argentino y se apruebe un impuesto a las grandes fortunas para enfrentar los impactos económicos y sociales de la crisis desatada por la pandemia de coronavirus.

"Argentina acaba de aprobar una ley que podría ser histórica. Es el primer país que adopta un nuevo impuesto a las grandes fortunas para enfrentar esta crisis", destacó Susana Ruiz, una de las voces que abogan por justicia fiscal en Oxfam Francia, en una campaña por Twitter que lanzó hoy la organización.

"El impuesto a las grandes fortunas es una respuesta fundamental a esta crisis. América Latina vio cómo la fortuna de 73 millonarios de la región aumentó en 48.000 millones de dólares, pese a que se trata de la región más golpeada por la crisis: 40 millones de puestos de trabajo serán destruidos, 50 millones de personas caerán debajo de la línea de pobreza", agregó.

Ruiz explicó que los impactos de la crisis provocada por la pandemia "supera a América Latina" y dio ejemplos de cómo esta herramienta fiscal se instaló en la discusión política de varias de las principales potencias europeas.

"El tema volvió a aparecer en el debate público en España. España ya adoptó un impuesto sobre las grandes fortunas en 2011, como respuesta a la crisis financiera que precedió ese año. La pregunta que se presenta ahora es cómo se hace más efectiva", aseguró.

"En Inglaterra, una comisión de expertos independientes ha propuesto la semana pasada imponer un impuesto a las grandes fortunas por los próximos cinco años y parece que los británicos darán un importante apoyo a esta iniciativa", agregó.

Con estos antecedentes y la ley ya aprobada en Argentina, Oxfam lanzó una campaña para abrir el debate en Francia, donde el año que viene habrá elecciones presidenciales en donde se definirá si Emmanuel Macron es reelecto o gana un cambio de rumbo en el país.

"La pregunta entonces es si este debate se mantendrá fuerte durante la campaña presidencial de 2022 en Francia", concluyó la activista y llamó no solo a los dirigentes políticos y empresarios a discutir seriamente el tema, sino también a la sociedad en su conjunto a empezar a presionar para que esto suceda.

(Télam)