El Comité Nacional del Paro (CNP) y el presidente de Colombia, Iván Duque, volvieron a pulsear hoy, de un lado con masivas movilizaciones que incluyeron bloqueos en varias ciudades y del otro con una nueva defensa del desempeño de la Policía, las dos cuestiones que más alejan la posibilidad de una negociación que desemboque en una discusión seria sobre el pliego de demandas de las organizaciones.

El Comité cumplió hoy otra jornada de marchas y otras actividades con las que defiende el paro que inició el 28 de abril y su lista de reclamos, y Duque aprovechó un conversatorio sobre la Amazonía para desviarse de la cuestión, destacar “el nivel de profesionalismo” de la Policía Nacional y subrayar que los casos de abusos “no reflejan una sistematicidad en las acciones”.

Los dos gestos se dieron un día después de que la chance de un primer entendimiento sobre las garantías para la protesta pareció alejarse, porque al levantamiento de varios bloqueos y cortes que promovió el CNP como gesto de acercamiento, le siguió la decisión del Ejecutivo de desconocer un preacuerdo del 24 de mayo y la exigencia de desbloqueo total.

Una y otra decisión de los representantes de Duque se dieron en la extensa reunión de ayer, por lo que el acuerdo de organizaciones que es el CNP emitió un áspero comunicado pidiendo revisión de esas posturas y una respuesta para el nuevo encuentro de mañana.

Por segunda vez en la semana las partes volverán a juntarse en el auditorio Compensar de Bogotá, con la mediación de monseñor Héctor Fabio Henao, por la Iglesia, y de Carlos Ruiz Massieu, por la Misión de la ONU en el país.

Duque escribió en su cuenta de la red Twitter que valora “el profesionalismo” de la Policía y que existe “cero tolerancia con conductas que violen la ley”, pero fue más enfático en el conversatorio del que tomo parte.

“Claro que se han presentado denuncias, pero se investigan y se sancionan, y no muestran una tendencia de carácter sistemático”, señaló, y enfatizó que “cuando uno mira el número de denuncias de abusos sobre 30 millones de procedimientos policiales, se trata de un número que puede estar por debajo de las mil denuncias al año, lo que muestra el nivel de profesionalismo”.

Puso como ejemplos los casos de asesinatos a manos de agentes de George Floyd, en Estados Unidos, y de Javier Ordóñez, en Colombia. “Uno mira cuánto se demoraron en ser retirados de la institución, en ser investigados, judicializados y sancionados, y vemos una velocidad muy grande en el caso colombiano”, resaltó el presidente.

Explicó además el proyecto de reforma de la Policía que el Gobierno presentó hace meses en el Congreso, que “incluye cambio de uniformes para tener más visibilidad de los agentes, sus placas, que puedan ser identificados” y que promueve “en todos los niveles de formación de oficiales y suboficiales la protección de los derechos humanos”.

A esa reivindicación se sumó el ministro de Defensa, Diego Molano, que afirmó en Caracol Radio que la cifra de víctimas solo puede darla la Fiscalía General de la Nación y que ese cuerpo registra apenas 17 casos en medio de las manifestaciones y 9 adicionales en investigación, y subrayó que el Esmad “solo actúa cuando ocurren desmanes”.

La actuación de las fuerzas de seguridad y sobre todo del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) es cuestionada desde todos los sectores no oficialistas: los partidos opositores, las organizaciones que promueven el paro, las de DDHH y algunas internacionales, que reclamaron un cambio en el trato a la protesta.

Las críticas al CNP llegaron hoy también de parte de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, que en su cuenta de Twitter lo llamó “Comité del COVID”, porque, entiende, las convocatorias favorecen la propagación de contagios, en momentos en que la capital tiene ocupado el 97 por ciento de sus unidades de cuidados intensivos.

“La masacre en Bogotá la está causando la pandemia, y siguen convocando movilizaciones. Las marchas del `millón de personas´ del 19 de mayo y la ´mayor manifestación en la historia´ del 28 de mayo en realidad fueron de menos de 25.000 personas. Sin embargo, sí fueron 25.000 personas más contagiadas y decenas de fallecidos por la Covid 19”, advirtió.

Aún así, miles de personas volvieron a salir hoy a las calles, en el día 36 de protesta, con marchas imponentes en Bogotá misma, Barranquilla, Neiva (hubo una “toma artística” de la urbe), Medellín, Bucaramanga, Popayán y Cali, entre otras ciudades.

Como en otras ocasiones, las variantes de protestas incluyeron caminatas, cacerolazos, “plantones” –que suelen ser cortes de hecho del tránsito- y actos musicales y culturales.

Cali, como otras veces, registraba una situación particular: por un lado, la Unión de Resistencias explicó que hoy no llamó a marchar por la “falta de garantías” que significa la militarización de la ciudad, y por el otro el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), una de las organizaciones más fuertes de la zona, amenaza con sostener el corte de la ruta Panamericana.

Exige para su levantamiento la anulación del decreto que dispuso la “asistencia militar” para 8 departamentos y 13 ciudades y la presencia en la zona del fiscal Francisco Barbosa, para que se comprometa con la investigación de las muertes que se registraron en la ciudad.

Las protestas comenzaron por un proyecto gubernamental de reforma tributaria, retirado enseguida del Congreso, pero la reacción de la Policía ante las marchas alimentó otras movilizaciones y nuevas organizaciones se sumaron al Comité.

Según denuncias de ONGs, existen más de 60 muertos y miles de heridos desde el 28 de abril, y un ente oficial da cuenta además de 129 desaparecidos. (Télam)