Miles de personas provenientes de diversas regiones de Perú volvieron a marchar hoy por las principales calles y avenidas del centro de Lima, en reclamo de la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, el cierre del Congreso y el llamado a elecciones para reemplazarlos.

Asimismo, algunos manifestantes agregaron a las reivindicaciones la remoción de la rectora de la Universidad San Marcos, Jeri Ramón, a quien acusan de violar los estatutos de la entidad al solicitar la intervención policial ante la toma de esa casa de estudios el fin de semana pasado.

La Policía Nacional del Perú (PNP) cerró el acceso a la avenida Abancay para evitar que los manifestantes llegaran a las inmediaciones de la sede del Congreso, según el diario La República.

Delegaciones procedentes de diversas regiones caminaban por distintas avenidas, algunas de ellas rodeaban la céntrica plaza San Martín y otras se concentraban en el Parque Universitario, describió el periódico.

En tanto, otros manifestantes se congregaron frente a la sede de la embajada de Estados Unidos, en el barrio Santiago de Surco, sin que hasta las 19 (las 21 en la Argentina) se hubieran reportado disturbios.

Perú vive una ola de protestas desde el 7 de diciembre pasado, cuando el Congreso destituyó al presidente Pedro Castillo horas después de que anunciara el cierre del Legislativo y el establecimiento de un gobierno de excepción con supresión de garantías constitucionales.

Durante esas manifestaciones murieron al menos 47 personas en enfrentamientos -incluido un policía- y otras nueve por accidentes de tránsito y hechos vinculados a bloqueos, informó la Defensoría del Pueblo en su último reporte.

Lima vivió ayer su jornada de protesta más violenta, con varios heridos por perdigones y piedras.

En el centro de la capital se registraron enfrentamientos y una fuerte represión contra los manifestantes encapuchados, y el casco histórico se convirtió en un campo de batalla donde volaron bombas lacrimógenas.

Al menos dos reporteros gráficos recibieron impactos de perdigones y piedras, lo mismo que una de las enfermeras de los cuerpos voluntarios que estaban atendiendo a los heridos. (Télam)