Un juez de México concedió prisión domiciliaria por razones de salud al excapo narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo, de 74 años, detenido en 1989 , acusado de ser el jefe del extinto Cartel de Guadalajara y que purga una sentencia por crimen organizado y acopio de armas, informó hoy la prensa internacional.

La resolución, que considera "el precario estado de salud", fue dictada por el juez federal séptimo de distrito de Procesos Penales, de la Ciudad de México, y pone fin a más de 33 años de prisión del condenado a 40 años de cárcel, a la vez que ordenó que se le colocara una pulsera geolocalizadora.

El reo, que recibe prisión domiciliaria, también enfrenta una pena de 37 años de cárcel por el asesinato del agente de la oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA) Enrique Camarena Salazar y del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, ocurridos en 1985 en Jalisco.

En marzo, la Suprema Corte de Justicia confirmó la sentencia de 40 años de prisión, cuando rechazó estudiar el recurso de revisión que interpuso la defensa.

El máximo tribunal esgrimió que el recurso de amparo fue presentado después de una reforma judicial en materia de derecho humanitario, y que el caso no reviste "un interés excepcional en materia constitucional o de derechos humanos".

Félix Gallardo argumenta que fue víctima de tortura por parte de los agentes federales que lo capturaron, pero la sentencia no considera ese tema, refirió la agencia de noticias Sputnik.

En enero pasado, otro tribunal penal le denegó el amparo judicial porque los delitos estaban demostrados y la sentencia "es cosa juzgada".

El narcotraficante está preso desde abril de 1989, cuando fue detenido en una de sus residencias en Guadalajara, acusado de narcotráfico y el asesinato de Camarena.

Félix Gallardo es, apodado el "jefe de jefes" y considerado "primer zar de la cocaína", por ser pionero en la historia del narcotráfico en México al inaugurar los contactos de una organización criminal con narcotraficantes colombianos.

En agosto de 2021 reapareció en silla de ruedas, con un brazo roto, ciego de un ojo y sordo de un oído, 32 años después de estar en un penal de máxima seguridad en Jalisco, cuando ofreció su primera entrevista en 40 años a la cadena estadounidense Telemundo.

"Soy un cadáver que solo espera ser enterrado en la raíz de un árbol", dijo en aquella ocasión. (Télam)