Las organizaciones sociales bolivianas protagonizaron hoy el segundo y último día de la denominada Marcha por la Patria, con masiva participación, para defender la democracia y el Gobierno del presidente Luis Arce, quien agradeció el gesto al sostener que constituye un "incentivo para seguir en la lucha por un país mejor".

“Contentos con la respuesta. Desde las 5 la gente movilizada y marchando”, destacó el líder del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, quien dirige la marcha desde su inicio el martes.

Se prevé que la movilización que partió ayer de Caracollo llegue a la La Paz el 29 de noviembre para respaldar al Ejecutivo en respuesta a las acciones de desestabilización que impulsaron sectores de oposición y el movimiento cívico.

“El pueblo es consciente. Sabe el pueblo que hay un grupo de la derecha que perjudica al país. No quiere que las familias humildes levanten su economía”, expuso Morales en rueda de prensa, citado por la agencia estatal de noticias ABI.

Agregó que a diferencia del Gobierno de facto de Jeanine Áñez, la gestión de Arce busca la reactivación económica y la atención del pueblo boliviano en la lucha contra la pandemia de coronavirus.

En respuesta, el mandatario agradeció la demostración de respaldo a la democracia y subrayó que "es un incentivo para seguir en la lucha por un país mejor".

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“En el segundo día de marcha, agradecemos a miles de hermanas y hermanos que recorren el asfalto en defensa de la democracia. Cada uno de sus pasos nos incentiva a seguir luchando por una #Bolivia sin racismo y con justicia social. ¡Viva la Marcha por la Patria!", escribió en su cuenta en la red social Facebook.

Arce expresó que la medida asumida por las organizaciones sociales "es la expresión de los bolivianos que piden el respeto al voto y el fin de jornadas de violencia".

La convocatoria a la movilización se dio luego de que cívicos, sobre todo de Santa Cruz y de Potosí, llamaran a un paro indefinido con medidas de violencia contra ciudadanos y advertencias de desestabilización similares a las del 2019, año del golpe de Estado contra Morales.

Desde el 8 de noviembre impulsaron un paro cívico para aplicar medidas de violencia y desinformación contra el Gobierno y el pueblo boliviano.

Las acciones de desestabilización duraron nueve días y dejaron un muerto en Potosí.

Arce acompañó ayer el inicio de la marcha en el municipio de Caracollo del departamento de Oruro. (Télam)