El gobierno de Venezuela acusó hoy al presidente de Guyana, Irfaan Alí, de “fabricar un conflicto en la región, faltando abiertamente a la verdad”, luego de que el mandatario anunciara que mantendrá la ruptura total de la relación bilateral hasta que Caracas “cese la agresión” y libere los dos barcos y a los pescadores a los que retiene desde hace 10 días.

“Venezuela rechaza enfática y enérgicamente las palabras desafortunadas del presidente de Guyana, pronunciadas el día 30 de enero de 2021, con las que procura fabricar un conflicto en la región, faltando abiertamente a la verdad y al apego al derecho internacional”, afirmó la cancillería venezolana en un comunicado.

El documento agregó que Alí “dedicó buena parte de su intervención a proferir infamias y presentar a su país como víctima de Venezuela sobre la base de especulaciones insustentables y argumentos inconcebibles”, así como “ha optado por ignorar los sucesivos llamados al diálogo realizados por el presidente Nicolás Maduro”.

“Queremos abordar las cuestiones bilaterales de interés mutuo tales como la Covid-19 y la migración venezolana a Guyana, pero estos contactos deben estar precedidos de un compromiso por parte de Venezuela de cesar la agresión y liberar de inmediato los buques y tripulación”, dijo ayer Alí en conferencia de prensa.

El mandatario añadió que su país exige “una clara demostración por parte de Venezuela de que desistirá de nuevos actos de agresión contra Guyana, comenzando por la liberación de los pescadores guyaneses y sus buques”, según el diario Stabroek News.

Alí respondió de ese modo a la propuesta del secretario general de la ONU, António Guterres, quien ofreció reactivar la mediación de “buenos oficios”, congelada en 2014, pero esta vez solo para resolver cuestiones ajenas a la añeja disputa territorial que enfrenta a ambos países.

Esa propuesta fue hecha pública por Alí, quien sostuvo que Guterres expresó su respaldo a que el diferendo limítrofe sea resuelto por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), a donde la llevó Georgetown pese a la oposición de Caracas, según la agencia de noticias Europa Press.

El 21 de este mes, la Armada de Venezuela capturó dos buques pesqueros de bandera guyanesa y a sus tripulantes, a los que Caracas acusó de haberlos sorprendido “in fraganti” pescando de manera “ilegal” en aguas “de plena soberanía y jurisdicción” venezolanas.

Dos días después, la cancillería de Guyana condenó “en los términos más duros posibles este acto de agresión sin sentido de parte de las fuerzas armadas de Venezuela”, aseguró que Caracas no le había informado a tiempo sobre las detenciones y exigió la liberación inmediata de los barcos y sus tripulantes.

Basada en un mapa de la corona de España del siglo XVIII, Venezuela reivindica como propio desde 1844 el territorio del Esequibo o Guayana Esequiba, una superficie de 159.542 kilómetros cuadrados equivalente a 74,2% de los 214.970 kilómetros cuadrados en poder de Guyana y que nunca estuvo bajo soberanía efectiva española ni venezolana.

Caracas y Georgetown buscaron desde entonces resolver el conflicto mediante distintas vías que no dieron resultado pero sin que se convirtiera en un foco de tensión, hasta que en 2015 la petrolera estadounidense Exxon anunció un importante descubrimiento de petróleo en el océano Atlántico.

Entonces, Venezuela rechazó por primera vez una concesión otorgada por Guyana en el área en disputa y decretó la creación de cuatro “zonas de defensa integral marítima e insular”, una de las cuales abarca el área “en reclamación”.

Guyana respondió desechando la gestión de buenos oficios de la ONU -que había quedado paralizada un año antes- y llevó el caso a la CIJ, que a fin de 2020, y pese a la oposición de Venezuela, se declaró competente para resolverlo. (Télam)