Unas 2.000 personas se manifestaron hoy nuevamente frente a la residencia oficial del primer ministro Benjamin Netanyahu en Jerusalén, exigiendo su dimisión ante los cargos de corrupción que pesan sobre el mandatario.

Los manifestantes sostenían carteles que decían "Todos son iguales ante la ley" y un submarino inflable, en alusión a una compra de submarinos alemanes por 2.000 millones de dólares en la que los críticos alegan que Netanyahu estuvo implicado.

Los manifestantes dicen que Netanyahu debe renunciar debido a los cargos de corrupción en su contra, diciendo que ha perdido la confianza del público y que no puede administrar adecuadamente el país bajo cargos de fraude, abuso de confianza y aceptación de sobornos.

Netanyahu niega haber actuado mal en todos los cargos, que giran en torno a una serie de escándalos que involucran a magnates de los medios de comunicación y asociados multimillonarios. Su juicio comenzará las audiencias probatorias a principios del próximo año.

El premier, además, ha visto caer su popularidad durante el brote de coronavirus, con Israel al borde de lo que puede ser un tercer cierre nacional con casos que vuelven a tener una tendencia al alza.

Dado que Israel parece encaminarse hacia su cuarta elección nacional en dos años, Netanyahu puede estar confiando en las vacunas recién llegadas para darle un impulso en las encuestas.

Las encuestas de opinión muestran que si las elecciones se celebraran hoy, su Partido Likud emergería como el más grande en el parlamento.

Pero sería más débil que hoy y sería desafiado por un nuevo partido listo para entrar en la refriega liderada por un exlegislador del Likud que pide el fin del gobierno de Netanyahu.

Guideon Saar, antiguo peso pesado del Likud que esta semana abandonó ese partido conservador israelí y anunció que creará su propia formación, afirmó hoy que no apoyará un Gobierno encabezado por Netanyahu, lo que dificultaría que revalide el cargo en unos probables próximos comicios.

"Quien quiera que Netanyahu siga siendo primer ministro no debe votar por mí, porque bajo ninguna circunstancia lo apoyaré", declaró Saar en una entrevista con el Canal 13 de Noticias israelí.

El político -que esta semana renunció a su escaño por el Likud- quiso dejar claro que, "si Netanyahu se convierte en el próximo primer ministro" en Israel, él se sentará en la oposición.

El anuncio de la nueva formación de Saar -que se llama provisionalmente Nueva Esperanza- ha dado otro vuelco al mapa político israelí y ha alterado los cálculos electorales.

El país podría verse abocado a comicios en marzo -los cuartos en dos años- si Netanyahu no acuerda unos presupuestos con su principal socio, el centrista Beny Gantz, antes del próximo 23 de diciembre, o si prospera la moción de la oposición para disolver la Cámara, que Gantz ha apoyado en lectura preliminar y aún tiene que pasar otras tres votaciones. (Télam)