Manifestantes levantaron hoy barricadas en las calles de Jartum, la capital de Sudán, un día después de la sangrienta represión a protestas civiles en rechazo al reciente golpe de estado por parte de las Fuerzas Armadas, que dejó al menos 12 muertos y más de 300 heridos.

"La cifra de muertos entre los manifestantes que se opusieron a la toma de poder por los militares aumentó a 12", anunció el Comité Central de Médicos de Sudán en un comunicado, según la agencia de noticias Sputnik. Anoche se habían reportado solo dos víctimas fatales.

La policía negó en un comunicado el uso de armas de fuego contra los ciudadanos por parte de las fuerzas de seguridad del país.

Ayer, decenas de miles de personas en todo el país marcharon contra el golpe militar del lunes pasado encabezado por el jefe de las FFAA, general Abdel Fattah al Burhan, quien disolvió el gobierno, declaró el estado de emergencia y arrestó a los líderes civiles, lo que provocó rápidamente la condena internacional.

Anoche, muchas protestas disminuyeron en Jartum y su ciudad gemela Omdurman, pero esta mañana los manifestantes regresaron a las calles, con piedras y neumáticos para bloquear las carreteras, según la agencia AFP.

Además de las víctimas fatales, más de 100 personas resultaron heridas, algunas de las cuales sufrieron problemas respiratorios por los gases lacrimógenos, según el Comité de Médicos.

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Mientras tanto, en Jartum, los comercios permanecían en gran parte cerrados, muchos empleados del gobierno se negaban a trabajar como señal de protesta, las líneas telefónicas se encontraban con un servicio intermitente y el acceso a internet era nulo desde el golpe de estado.

Además, soldados del Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido paramilitares fueron vistos en muchas calles de Jartum y Omdurman, y establecieron puntos de control aleatorios registrando a transeúntes y automóviles.

En paralelo, el primer ministro Abdalla Hamdok y otros dirigentes estaban detenidos o en arresto domiciliario desde el lunes.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tildó al golpe de "grave revés" y junto al Banco Mundial congelaron la ayuda económica, lo que se prevé profundizará aun más la crisis de Sudán, mientras que la Unión Africana suspendió al país como miembro por la toma "inconstitucional" del poder.

El país africano fue gobernado desde agosto de 2019 por un consejo civil-militar, bajo las órdenes de Hamdok, para lograr una transición democrática.

Pero Burhan, quien se convirtió en líder de facto después de que el expresidente Omar al-Bashir fuera derrocado en 2019 tras protestas lideradas por jóvenes, insistió en que la toma del poder militar "no ha sido un golpe" y aseguró que quiere "rectificar el curso de la transición sudanesa". (Télam)