Más de tres millones de personas quedaron sin energía eléctrica tras un ataque yihadista en una gran ciudad en el noreste de Nigeria solo dos días después de que finalizaran las reparaciones relacionadas con un sabotaje similar, informó hoy la compañía nacional de electricidad del país.

Maiduguri, la principal ciudad del noreste de Nigeria, volvió a quedar sumida en la oscuridad después de que los yihadistas sabotearan una importante línea eléctrica dos días después de haberla reparado tras el ataque del 26 de enero, indicó la compañía Transmission Company of Nigeria (TNC) en un comunicado publicado hoy en Twitter.

El primer sabotaje en la capital del estado de Borno, hogar de la rebelión yihadista, fue reivindicado por el grupo Estado Islámico en Africa Occidental (Iswap).

Esta vez, "hacia las 6 de la mañana del sábado, los insurgentes volaron las torres 152 y 153 en la línea entre Damaturu [uno de sus bastiones] y Maiduguri", dijo la TNC.

Los residentes de la ciudad también fueron testigos del enorme apagón.

"El sábado por la mañana se cortó la electricidad, pero al principio no me preocupé, pensé que era un corte de suministro normal", dijo Bukar Musa, en declaraciones a la agencia AFP.

La región sufre casi a diario ataques de yihadistas del grupo local Boko Haram e Iswap, que a menudo tienen como objetivo las infraestructuras eléctricas y de telecomunicaciones.

Estos grupos también están intensificando los ataques contra el Ejército y controlando partes de las carreteras en el noreste del país, que se han vuelto peligrosas para los civiles, incluidos los trabajadores de mantenimiento de la compañía eléctrica.

La insurgencia yihadista que comenzó en 2009 mató a por lo menos a 36.000 personas y obligó a más de dos millones a huir de sus hogares. (Télam)