Nicaragua cerró esta madrugada la oficina de la Organización de Estados Americanos (OEA) y adelantó la salida de los representantes nicaragüenses ante ese organismo, seis meses después de anunciar su retiro, informó el canciller Denis Moncada.

En una carta leída a través de una transmisión oficial, Moncada anunció que "a partir de esta fecha" Nicaragua dejaba de formar parte "de todos los engañosos mecanismos de este engendro, llámense Consejo Permanente, llámense comisiones, llámense reuniones, llámense Cumbre de las Américas".

"Tampoco tendrá, este infame organismo, en consecuencia, oficinas en nuestro país. Su sede local ha sido cerrada", agregó, citó la agencia de noticias AFP.

Tras el anuncio, agentes de la policía permanecían para "resguardo" en las afueras de la que era la sede de la OEA en Managua, según fotos y videos divulgados por medios oficiales.

La secretaria de la OEA, por su parte, denunció la "ocupación ilegítima" de sus oficinas, que calificó como una violación de las normas internacionales, según un comunicado divulgado en internet.

El gobierno de Daniel Ortega había anunciado en noviembre de 2021 el retiro de Nicaragua de la OEA, luego de que este organismo desconociera su elección para un cuarto mandato consecutivo, con sus rivales y opositores presos.

Sin embargo, de acuerdo con los protocolos, la salida debía ocurrir en un lapso de dos años, para que Nicaragua culminara con los compromisos pendientes que pudiera tener con el organismo.

"Hasta tanto, Nicaragua es miembro pleno y debe cumplir con todos sus compromisos", recordó el organismo y exigió a Managua "respeto a las obligaciones que hoy rigen su relación con la OEA", precisa el comunicado.

La medida fue respaldada por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que la describió en un comunicado como "la digna, soberana y coherente" decisión de Nicaragua de expulsar a la OEA.

También Venezuela saludó como "valiente" la renuncia de Nicaragua al organismo hemisférico, al que calificó como "instrumento del imperialismo estadounidense".

El 23 de marzo, el entonces representante permanente de Nicaragua ante la OEA, Arturo McFields, durante su intervención en una sesión del Consejo Permanente calificó de "dictadura" a la gestión de Ortega y denunció las precarias condiciones en que sus opositores estaban detenidos.

"No puedo entender los motivos del gobierno, pero este retiro se realiza al cumplirse un mes de mi discurso ante la OEA", manifestó ayer McFields a la AFP, que también sostuvo que "es una gran victoria moral para el pueblo de Nicaragua y para los presos políticos que están en la cárcel de El Chipote".

Las oficinas de la OEA "han estado históricamente en nuestro país y fueron parte de un proceso histórico de pacificación en Nicaragua. El gobierno está cerrando una puerta a la paz", agregó. (Télam)