Naciones Unidas manifestó hoy su preocupación ante el aumento de los discursos de odio en Serbia y Bosnia-Herzegovina que alimentan "un clima de miedo e inseguridad" en la antesala de la celebración de elecciones en ambos países.

"Estamos profundamente preocupados por los recientes incidentes en Bosnia-Herzegovina y en Serbia durante los cuales individuos glorificaron atrocidades y criminales de guerra condenados, tuvieron discursos de odio ante ciertas comunidades, y en algunos casos incitaron directamente a la violencia" dijo ante la prensa en Ginebra la vocera del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Liz Throssell.

"El aumento de los discursos de odio, la negación de genocidios y de otras atrocidades, y la glorificación de criminales de guerra en los Balcanes demuestran el fracaso a la hora de mirar con lucidez el pasado" agregó la funcionaria, en referencia a los crímenes cometidos durante las guerras en la antigua Yugoslavia (1991-2001).

Estas incitaciones al odio se produjeron en varios lugares de la Republika Srpska, entidad de los serbios en Bosnia, cuyos dirigentes aluden regularmente a la idea de independencia, reportó la agencia de noticias AFP.

Según medios locales, los incidentes se produjeron el pasado 8 de enero en la víspera de un desfile por la fiesta nacional de dicho territorio.

Aficionados del club de fútbol Estrella Roja de Belgrado desplegaron en la fachada de un inmueble un gran retrato de Ratko Mladic, exgeneral de los serbios de Bosnia, condenado a cadena perpetua por crímenes de guerra.

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Las fuerzas serbias cometieron atrocidades contra la población musulmana en Srebrenica y Sarajevo, al inicio de la guerra en Bosnia (1992-95), que hasta entonces integraba la antigua Yugoslavia.

"Estos incidentes, algunos de los cuales se producen en el lugar de las atrocidades masivas durante la guerra en Bosnia-Herzegovina (...), constituyen una afrenta para los supervivientes" denunció Throssell.

Las guerras en la antigua Yugoslavia fueron las más mortíferas en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con al menos 130.000 muertos y millones de desplazados. (Télam)