Las autoridades militares de Myanmar volvieron a detener hoy a algunos de las más de 5.600 personas a las que ayer el Gobierno les concedió la amnistía, encarceladas por participar en las protestas antigubernamentales, informó el portal de noticias The Irrawaddy.

La amnistía fue concedida a las personas arrestadas y encarceladas por participar en las protestas masivas que tuvieron lugar en Myanmar de febrero a mayo de 2021, después de que el poder pasara a los militares.

El jefe de la junta militar, el general Min Aung Hlaing, anunció ayer que 5.636 prisioneros serían indultados y liberados antes del festival de las luces Thadingyut, que comenzó hoy.

El anuncio se produjo después de que la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) excluyera el pasado viernes a Min Aung Hlaing de la próxima cumbre a raíz de la gestión de la crisis por parte del Gobierno militar.

Sin embargo, ayer mismo, al menos 11 personas amnistiadas y ya excarceladas en la ciudad de Meiktila, en la región de Mandalay (centro), fueron detenidas otra vez justamente frente a las puertas de la cárcel, solo que ahora las acusan de terrorismo, informó la agencia de noticias Sputnik.

Myanmar (antigua Birmania) se encuentra sumida en el caos desde el golpe de Estado que derrocó el 1 de febrero de este año al Gobierno civil de Aung San Suu Kyi y puso fin a un paréntesis de una década de democracia en el país.

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Desde entonces, el Ejército lleva a cabo una sangrienta represión con más de 1.100 civiles muertos y más de 8.000 personas arrestadas, según la oenegé local Asociación de Asistencia a los Presos Políticos (Aapp).

Según esta organización, más de 7.300 personas están actualmente encarceladas en todo el país.

Las autoridades ya habían decretado amnistía en febrero y en abril de 2021.

A fines de junio, liberaron a más de 2.000 opositores al golpe de Estado, detenidos en varias cárceles del país, entre los cuales figuraron periodistas locales por haber criticado la represión de los militares.

En los últimos cinco meses, el movimiento antigubernamental en Myanmar pasó a la táctica de lucha armada contra el Gobierno militar.

Fueron creados grupos locales de autodefensa que hacen detonar bombas de fabricación casera y atacan a militares.

El 1 de febrero de 2021, pocas horas antes de constituirse el nuevo Parlamento de Myanmar, los militares dieron un golpe de Estado, decretaron el estado de emergencia por un año y detuvieron a numerosos líderes políticos, entre ellos el presidente Win Myint y la gobernante de facto Aung San Suu Kyi.

Derrocada por el Ejército en febrero, Aung San Suu Kyi, de 76 años y premio Nobel de la Paz, está encausada por haber violado restricciones vinculadas a la Covid-19 durante las elecciones del año pasado, que su partido había ganado holgadamente.

Entre otros cargos, está también acusada de haber importado ilegalmente walkie-talkies, y puede ser condenada a varios años de prisión si es declarada culpable.

Los altos mandos del Ejército, que habían gobernado el país durante décadas, justificaron el golpe por las denuncias de fraude masivo en las elecciones generales de noviembre pasado, que dieron una clara victoria a la Liga Nacional para la Democracia.

La asonada generó un amplio repudio internacional y una oleada de protestas con miles de personas desafiando la represión y protagonizando manifestaciones callejeras y acciones de desobediencia civil para reivindicar la restauración del Gobierno civil y la liberación de los presos políticos. (Télam)