El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, admitió haber violado la norma llamada techo del gasto, aunque con responsabilidad fiscal, para permitir la expansión del gasto y otorgar subsidios y ayudas sociales en los últimos meses del año, en la recta final hacia los comicios de octubre, en la cual el presidente Jair Bolsonaro se juega la reelección.

Además, el ultraliberal Guedes dijo que "lo peor ha pasado" para Brasil de la crisis global resultante del coronavirus y la guerra en Ucrania, citando como motores de subida de la economía y el empleo al congelamiento de salarios del sector público, la reducción de impuestos a las clases altas, privatizaciones y liberación de dinero en épocas electorales.

El techo del gasto es un mecanismo constitucional instaurado en 2016 por el Gobierno de Michel Temer que impide ampliar gastos por encima de la inflación y congela por dos décadas el presupuesto. Es la gran bandera de neoliberales como Guedes y sus partidarios del mercado financiero.

Ante una platea de inversores y jóvenes libertarios del mercado financiero en un evento del gigante fondo de inversiones brasileño XP Investimentos, Guedes fue aplaudido en la noche del miércoles como si fuera una estrella de rock, incluso cuando admitió que permitió quebrar la norma "madre" para congelar el déficit fiscal.

"Dicen que violamos el techo del gasto y yo les digo que sí, que violamos el techo. El techo es para impedir el crecimiento del Estado porque somos liberales, queremos reducir el peso del Estado", explicó.

"Entonces, el techo es para evitar que crezca el Estado. Llega la pandemia y hay que transferir dinero a la gente. Eso no quiere decir que haga crecer al Estado. Estoy ayudando a los más frágiles para sobrevivir por la pandemia o una guerra", afirmó Guedes.

Guedes se había opuesto a un megapaquete de Bolsonaro aprobado por el Congreso para ampliar por cinco meses 7.700 millones de dólares el gasto público hasta fin de año, aumentando los planes sociales, una enmienda constitucional llamada "electoralista" ya que entra en vigor en agosto hasta diciembre, cuando las elecciones son en octubre.

Guedes sostuvo que para Brasil, el principal socio comercial de la Argentina, "lo peor ha pasado", ya que espera para su país un desempeño mejor que las economías desarrolladas tras la pandemia y el conflicto en Ucrania.

"La economía brasileña muestra resiliencia. Avanzamos más que los países desarrollados después de la pandemia. Creamos entre 200.000 y 300.000 empleos formales por mes. El desempleo está cayendo y tendremos a fin de año 8%. No se asusten porque lo peor ha pasado", afirmó Guedes.

El ministro brasileño sostuvo que su país está "condenado a crecer" aunque reconoció que las decisiones del Banco Central de aumentar la tasa de interés hasta el 13,75% anual reducen esas expectativas.

"Estamos revisando para arriba todas nuestras tasas de crecimiento. Estamos en el inicio de un ciclo de crecimiento mientras las economías avanzadas están en el final de ese ciclo", evaluó.

Guedes también destacó la privatización de la gigante eléctrica Eletrobras, la mayor de América Latina, y la reforma previsional concretada en 2019.

"Cuando llegó la pandemia frenamos las reformas y fueron retomadas el año pasado", aseguró.

Guedes dijo que al contrario de lo que realizó el gobierno del estado de San Pablo, el Ministerio de Economía congeló los salarios y en lugar de eso redujo impuestos en productos industrializados y más recientemente en los tributos regionales para bajar el precio de las naftas.

"Somos una generación que pagó por la guerra. Algunos terminaron sin ajuste de salario y otros se quedaron sin empleo, pero Brasil está de pie", sostuvo el ministro, un financista que defiende al exdictador chileno Augusto Pinochet, alineado con la escuela económica de Chicago y que ocupa el cargo desde el 1 de enero de 2019. (Télam)